NEMEA 200 MG COMPRIMIDOS

Principio activo: CLOZAPINA
Código ATC: N05A
Laboratorio titular: Adamed Laboratorios S.L.U.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO (VÍA ORAL)
Dispensación: con receta médica
Nº de registro: 75901 · Ficha oficial en CIMA (AEMPS)
Financiado por el SNS — aportación especial

Precio y financiación

PresentaciónCódigo NacionalPVP con IVAAportaciónPagas tú
NEMEA 200 MG COMPRIMIDOS, 40 comprimidos68983828,35 €ESPECIAL

El SNS financia estos medicamentos; el paciente aporta un porcentaje del PVP según su situación (renta, condición de pensionista o exención). Los medicamentos de aportación reducida (tratamientos de larga duración) tienen un tope de 4,26 € por envase. Los pensionistas tienen además un tope mensual. Estimación orientativa — tu farmacéutico es la referencia.

Principio activo: CLOZAPINA
Código ATC: N05A
Laboratorio titular: Adamed Laboratorios S.L.U.
Prospecto oficial (pacientes): Ver en AEMPS/CIMA
Ficha técnica (profesionales sanitarios): Ver ficha técnica

Qué es y para qué se utiliza

El principio activo de Nemea es clozapina, que pertenece a un grupo de medicamentos llamados antipsicóticos (medicamentos llamados también neurolépticos y que se utilizan para tratar trastornos mentales específicos tales como psicosis). Nemea se utiliza para el tratamiento de pacientes adultos con esquizofrenia cuando la utilización de otros medicamentos no ha funcionado. La esquizofrenia es una enfermedad mental que implica trastornos del pensamiento, reacciones emocionales y trastornos del comportamiento. Usted solo puede utilizar este medicamento si ya ha probado como mínimo otros dos medicamentos neurolépticos, incluyendo uno de los nuevos neurolépticos atípicos para tratar la esquizofrenia, y estos medicamentos no responden, o causan reacciones adversas graves que no se pueden tratar. Nemea está también indicado para tratar a adultos con trastornos del pensamiento, reacciones emocionales y trastornos del comportamiento graves que ocurren en la enfermedad de Parkinson, cuando otros tratamientos no han sido eficaces.

Antes de tomar este medicamento

No tome Nemea: si es alérgico a la clozapina o a alguno de los demás componentes de este medicamento (incluidos en la sección 6); si no va a ser posible realizarle análisis de sangre periódicamente; si alguna vez le han dicho que tiene un recuento bajo de glóbulos blancos (p. ej., leucopenia o agranulocitosis), especialmente si ha sido causado por otros medicamentos. Esto no se aplica si ha tenido un recuento bajo de glóbulos blancos causado por quimioterapia previa; si previamente ha tenido que dejar de utilizar Nemea porque le causaba reacciones adversas graves (p. ej., agranulocitosis o algún problema del corazón); si está siendo o ha sido tratado con inyecciones depot de larga duración de antipsicóticos; si tiene o ha tenido una enfermedad de la médula ósea; si tiene epilepsia no controlada (crisis o ataques); si ha tenido trastornos mentales graves causados por bebidas alcohólicas u otros medicamentos (p. ej., narcóticos); si tiene episodios de pérdida de conciencia y fuerte sensación de sueño difícil de controlar; si tiene colapso circulatorio que puede ocurrir como resultado de un estado de shock grave; si tiene alguna enfermedad grave del riñón; si tiene miocarditis (una inflamación del músculo del corazón); si tiene alguna otra enfermedad grave del corazón; si tiene síntomas o enfermedad activa del hígado como ictericia (coloración amarilla de la piel y los ojos, sensación de malestar y pérdida de apetito); si tiene alguna otra enfermedad grave del hígado; si tiene íleo paralítico (obstrucción intestinal, su intestino no funciona correctamente y tiene estreñimiento grave); si utiliza algún medicamento que impide que su médula ósea funcione correctamente; si utiliza algún medicamento que reduce el número de glóbulos blancos de su sangre. Informe a su médico y no tome Nemea si le puede aplicar cualquiera de las circunstancias anteriores. Nemea no debe ser administrado a nadie que esté inconsciente o en coma. Advertencias y precauciones Consulte a su médico o farmacéutico antes de empezar a tomar Nemea. Las medidas de seguridad mencionadas en esta sección son muy importantes. Debe cumplir con ellas para minimizar el riesgo de las reacciones adversas graves que pueden suponer una amenaza para la vida. Antes de empezar el tratamiento con Nemea, informe a su médico si tiene o ha tenido cualquiera de las siguientes circunstancias: coágulos sanguíneos o antecedentes familiares de coágulos sanguíneos, ya que este tipo de medicamentos se ha relacionado con formación de coágulos sanguíneos; glaucoma (presión en el ojo elevada); diabetes. En pacientes con o sin historial médico de diabetes mellitus (ver sección 4) se han dado niveles de glucosa en sangre elevados (a veces considerablemente); problemas de próstata o dificultad para orinar; cualquier enfermedad del corazón, riñón o hígado; estreñimiento crónico o está tomando medicamentos que le causan estreñimiento (tales como anticolinérgicos); intolerancia a la galactosa, deficiencia total de lactasa o malabsorción de glucosa-galactosa; epilepsia controlada; enfermedades del intestino grueso; cirugía abdominal; una enfermedad cardíaca o antecedentes familiares de conducción anormal en el corazón llamada “prolongación de intervalo QT”; riesgo de padecer un ictus, por ejemplo si tiene la presión sanguínea muy alta, problemas cardiovasculares o problemas en los vasos sanguíneos del cerebro; una erupción cutánea grave o descamación de la piel, formación de ampollas o llagas en la boca después de tomar Nemea. Este medicamento puede producir reacciones cutáneas graves. Deje de tomar clozapina y busque atención médica inmediatamente si nota cualquiera de los síntomas relacionados con estas reacciones cutáneas graves. Inmediatamente antes de tomar el siguiente comprimido de Nemea comprimidos informe a su médico: si tiene signos de resfriado, fiebre, síntomas parecidos a la gripe, dolor de garganta o cualquier otra infección. Le deberán hacer un análisis de sangre urgente para saber si estos síntomas están relacionados con el medicamento; si tiene un incremento repentino de la temperatura corporal, rigidez de los músculos que pueden derivar en alteración del estado de consciencia (síndrome neuroléptico maligno), ya que puede tratarse de un efecto adverso grave que requiere tratamiento inmediato; si tiene ritmo cardíaco rápido e irregular, incluso cuando está en reposo, palpitaciones, problemas respiratorios, dolor en el pecho o cansancio inusual. Su médico deberá hacerle un chequeo del corazón y en caso necesario le derivará inmediatamente a un cardiólogo; si tiene náuseas, vómitos y/o pérdida de apetito. Su médico deberá examinar su hígado; si tiene estreñimiento grave. Su médico deberá tratarlo para evitar otras complicaciones; si experimenta estreñimiento, dolor abdominal, sensibilidad abdominal, fiebre, sensación de estar hinchado y/o diarrea con sangre. Su médico necesitará examinarle; si desarrolla signos y síntomas de apendicitis; estos pueden incluir dolor abdominal intenso y que empeora, empieza cerca del ombligo, se irradia hacia el lado inferior derecho y se agudiza al moverse, toser o ejercer presión sobre la zona. Otros signos pueden incluir estreñimiento, hinchazón de abdomen, malestar, fiebre leve, vómitos, pérdida de apetito o diarrea. Su médico deberá realizarle una exploración médica urgente. Exámenes médicos y análisis de sangre Antes de empezar el tratamiento con Nemea, su médico le preguntará acerca de su historial médico y le hará un análisis de sangre para asegurarse que el recuento de sus glóbulos blancos es normal. Es importante conocer esto, ya que su cuerpo necesita disponer de glóbulos blancos para hacer frente a infecciones. Asegúrese de que le realizan análisis sanguíneos de forma regular antes de empezar el tratamiento, durante el tratamiento y después de finalizar el tratamiento con Nemea. Su médico le informará exactamente de cuándo y dónde le realizarán estos análisis. Solo puede tomar Nemea si tiene un recuento sanguíneo normal. Nemea puede provocar una disminución grave de glóbulos blancos de su sangre (agranulocitosis). Solo con un análisis de sangre regular su médico puede saber si tiene riesgo de desarrollar agranulocitosis (ver sección 4). Los análisis de sangre deben hacerse semanalmente durante las primeras 18 semanas de tratamiento con Nemea y después, al menos una vez al mes durante las 34 semanas siguientes. Al cabo de 12 meses de tratamiento, se deben realizar análisis de sangre cada 12 semanas durante un año, y después anualmente, si no se detecta una disminución del número de glóbulos blancos en la sangre. Si hay una disminución del número de glóbulos blancos, deberá suspender el tratamiento con Nemea inmediatamente. Sus glóbulos blancos deberán volver a los valores normales. Deberá realizarse análisis de sangre durante 4 semanas después de finalizar el tratamiento con Nemea en caso de suspensión completa del tratamiento por motivos hematológicos (es decir, agranulocitosis) o en caso de una duración de los controles < 2 años o en presencia de antecedentes de neutropenia que no hayan motivado la interrupción del tratamiento. Antes de iniciar el tratamiento, su médico también le hará una exploración física. Su médico puede hacerle un electrocardiograma (ECG) para chequear su corazón, pero solo si es necesario para usted, o si tiene cualquier preocupación especial. Si presenta alteraciones hepáticas, se le practicarán pruebas periódicas de la función del hígado a lo largo del tratamiento con Nemea. Si tiene niveles de glucosa elevados en sangre (diabetes), su médico puede realizar una comprobación periódica de los niveles de glucosa. Nemea puede alterar los niveles de lípidos de la sangre. Nemea puede provocar un aumento del peso corporal. Su médico puede vigilar su peso y sus niveles de lípidos. Si tiene sensación de dolor leve de cabeza, mareo o debilidad, o Nemea hace que se sienta así, tenga cuidado al levantarse de la posición sentada o tumbada, ya que esto puede aumentar la posibilidad de caídas. Si tiene que ser intervenido de alguna operación o si por cualquier motivo no puede andar durante un periodo de tiempo largo, comente a su médico que está tomando Nemea. Puede estar en riesgo de tener trombosis (coágulo sanguíneo en una vena). Niños y adolescentes menores de 16 años Si tiene menos de 16 años no debe tomar Nemea, ya que no se dispone de suficiente información para su uso en este grupo de edad. Uso en pacientes de edad avanzada (60 años y mayores) Los pacientes de 60 años y mayores pueden ser más susceptibles a los siguientes efectos adversos durante el tratamiento con Nemea: debilidad o dolor de cabeza leve después de cambiar de posición, mareo, ritmo cardíaco rápido, retención urinaria y estreñimiento. Informe a su médico o farmacéutico si sufre una enfermedad llamada demencia. Otros medicamentos y Nemea Informe a su médico o farmacéutico si está tomando, ha tomado recientemente o pudiera tener que tomar cualquier otro medicamento, incluso los adquiridos sin receta o tratamientos a base de plantas. Puede necesitar tomar diferente cantidad de sus medicamentos o diferentes medicamentos. No tome Nemea junto con otros medicamentos que detienen el funcionamiento correcto de la médula ósea y/o disminuyan el número de células sanguíneas producidas por el organismo, tales como: carbamazepina, un medicamento utilizado en la epilepsia; determinados antibióticos: cloranfenicol, sulfonamidas tales como cotrimoxazol; determinados medicamentos para el dolor: analgésicos del grupo de las pirazolonas tales como fenilbutazona; penicilamina, un medicamento utilizado para el tratamiento de la inflamación de las articulaciones reumáticas; agentes citotóxicos, medicamentos utilizados en quimioterapia; inyecciones depot de larga duración de medicamentos antipsicóticos. Estos medicamentos incrementan su riesgo de desarrollar agranulocitosis (déficit de glóbulos blancos en la sangre). La toma de Nemea al mismo tiempo que otros medicamentos puede afectar a la acción correcta de Nemea y/o de los otros medicamentos. Informe a su médico si tiene intención de tomar, si está tomando (incluso si el tratamiento está a punto de finalizar) o si recientemente ha dejado de tomar cualquiera de los siguientes medicamentos: medicamentos utilizados para tratar la depresión tales como litio, fluvoxamina, antidepresivos tricíclicos, inhibidores de la MAO, citalopram, paroxetina, fluoxetina, y sertralina; otros medicamentos antipsicóticos utilizados para tratar enfermedades mentales, tales como perazina; benzodiazepinas y otros medicamentos utilizados para tratar la ansiedad o alteraciones del sueño; narcóticos y otros medicamentos que pueden afectar a la respiración; medicamentos utilizados para controlar la epilepsia, tales como fenitoína y ácido valproico; medicamentos utilizados para tratar la presión sanguínea alta o baja tales como adrenalina y noradrenalina; warfarina, un medicamento utilizado para prevenir la coagulación sanguínea; antihistamínicos, medicamentos utilizados para resfriados y alergias, tales como rinitis alérgica estacional; medicamentos anticolinérgicos, utilizados para aliviar los retortijones en el estómago, espasmos y mareo; medicamentos utilizados para tratar la enfermedad de Parkinson; digoxina, un medicamento utilizado para tratar problemas del corazón; medicamentos utilizados para tratar el ritmo cardíaco rápido o irregular; algunos medicamentos utilizados para tratar las úlceras de estómago, tales como omeprazol o cimetidina; algunos antibióticos, tales como eritromicina y rifampicina; algunos medicamentos utilizados para tratar infecciones por hongos (tales como ketoconazol) o por virus (tales como inhibidores de la proteasa, utilizados para tratar infecciones por VIH); atropina, un medicamento que puede ser utilizado en algunas gotas para los ojos, o en preparados para la tos y el resfriado; adrenalina, un medicamento utilizado en situaciones de emergencia; anticonceptivos hormonales (comprimidos para el control de la natalidad). Esta lista no es completa. Su médico y su farmacéutico tienen más información sobre los medicamentos que deben administrarse con cuidado o bien que deben evitarse mientras tome Nemea. Ellos también saben si los medicamentos que está tomando pertenecen a algún grupo de los listados anteriormente. Coméntelo con ellos. Toma de Nemea con alimentos, bebidas y alcohol Durante el tratamiento con Nemea no beba alcohol. Informe a su médico si fuma y con cuánta frecuencia toma bebidas que contienen cafeína (café, té, refresco de cola). El cambio brusco de sus hábitos de fumar o de tomar bebidas que contienen cafeína también pueden cambiar los efectos de Nemea. Embarazo y lactancia Si está embarazada o en periodo de lactancia, cree que podría estar embarazada o tiene intención de quedarse embarazada, consulte a su médico antes de utilizar este medicamento. Su médico comentará con usted los beneficios y posibles riesgos de utilizar este medicamento durante el embarazo. Informe inmediatamente a su médico si se queda embarazada durante el tratamiento con Nemea. Los síntomas siguientes pueden aparecer en los bebés recién nacidos de madres que han utilizado Nemea en el último trimestre (los últimos tres meses de su embarazo): temblor, agarrotamiento de los músculos y/o debilidad, somnolencia, agitación, problemas para respirar y dificultad para alimentarse. Si su bebé desarrolla cualquiera de estos síntomas es necesario que contacte con su médico. Algunas mujeres que toman algunos medicamentos para tratar enfermedades mentales tienen menstruaciones irregulares o no tienen menstruaciones. Si le ha pasado esto, su menstruación volverá a la normalidad cuando su medicación sea sustituida por Nemea. Esto quiere decir que debe utilizar anticonceptivos efectivos. Durante el tratamiento con Nemea no debe dar de mamar a su bebé. Clozapina, sustancia activa de Nemea, puede pasar a la leche materna y afectar al bebé. Conducción y uso de máquinas Nemea puede provocar cansancio, somnolencia y ataques, especialmente al inicio del tratamiento. Por tanto, deberá evitar conducir o manejar maquinaria mientras tenga estos síntomas. Nemea contiene lactosa Si su médico le ha indicado que padece una intolerancia a ciertos azúcares, consulte con él antes de tomar este medicamento. Nemea contiene sodio Este medicamento contiene menos de 1 mmol de sodio (23 mg) por comprimido; esto es, esencialmente “exento de sodio”.

Cómo se administra

Siga exactamente las instrucciones de administración de este medicamento indicadas por su médico o farmacéutico. En caso de duda, consulte de nuevo a su médico o farmacéutico. Para reducir en lo posible el riesgo de padecer crisis epilépticas, somnolencia o presión arterial baja, es necesario que su médico incremente la dosis de forma gradual. Es importante que no cambie la dosis o deje de tomar este medicamento sin preguntar antes a su médico. Continúe tomando Nemea durante el tiempo que el médico le haya indicado. Si es usted un paciente de 60 años o mayor puede que su médico le haga iniciar el tratamiento con una dosis menor y que incremente su dosis más gradualmente, ya que podría ser más susceptible a desarrollar algunas reacciones adversas inesperadas (ver sección 2 “Qué necesita saber antes de empezar a tomar Nemea”). Si con esta presentación de comprimidos no puede alcanzar la dosis que le ha sido prescrita, están disponibles otras presentaciones de este medicamento para alcanzar la dosis prescrita. Tratamiento de la esquizofrenia El tratamiento se inicia con 12,5 mg (la mitad de un comprimido de 25 mg) una o dos veces el primer día, seguido de 25 mg una o dos veces el segundo día. Trague el comprimido con la ayuda de un vaso de agua. Si lo tolera bien, el médico aumentará poco a poco la dosis en cantidades de 25 a 50 mg durante 2 a 3 semanas hasta alcanzar la dosis de 300 mg por día. Puede ser necesario seguir aumentando la dosis en cantidades de 50 a 100 mg dos veces por semana, o preferiblemente una vez por semana. La dosis diaria efectiva de clozapina es de entre 200 y 450 mg, dividida en varias dosis por día. Algunas personas pueden necesitar dosis superiores. Se permiten dosis de hasta 900 mg al día. A dosis diarias superiores a 450 mg pueden incrementar las reacciones adversas (en particular las convulsiones). Tome siempre la mínima dosis que sea efectiva para usted. La mayoría de los pacientes deben tomar una parte de la dosis por la mañana y otra por la noche. Su médico le dirá exactamente cómo debe dividir su dosis diaria. Si su dosis diaria no excede los 200 mg, entonces podrá tomarla como una dosis única por la noche. Una vez que el tratamiento con Nemea le esté funcionando bien durante algún tiempo, su médico le probará el tratamiento con dosis inferiores. Usted necesitará tomar este medicamento como mínimo durante 6 meses. Tratamiento de trastornos graves del pensamiento en pacientes con enfermedad de Parkinson Para la dosis en trastornos psicóticos, en la enfermedad de Parkinson, hay disponibles formas farmacéuticas más apropiadas. La dosis inicial normal de clozapina es de 12,5 mg (medio comprimido de 25 mg) por la noche. Trague el comprimido con la ayuda de un vaso de agua. El médico aumentará lentamente la dosis en cantidades de 12,5 mg, con un máximo de dos aumentos por semana, hasta alcanzar la dosis máxima de hasta 50 mg al final de la segunda semana. Se deberán interrumpir o posponer los incrementos de la dosis si se siente débil, mareado o confuso. Con el fin de evitar tales síntomas, se le medirá la presión arterial durante las primeras semanas de tratamiento. La dosis diaria efectiva está normalmente entre 25 y 37,5 mg, tomada como una sola dosis por la noche. Solo se puede aumentar a dosis superiores a 50 mg por día en casos excepcionales. La dosis máxima es de 100 mg al día. Tome siempre la dosis mínima que sea efectiva para usted. Forma de administración Nemea se administra por vía oral. Si toma más Nemea del que debe En caso de sobredosis o ingestión accidental, consulte inmediatamente a su médico o farmacéutico o llame al Servicio de Información Toxicológica, teléfono: 91 562 04 20, indicando el medicamento y la cantidad ingerida. Los síntomas de sobredosis son: Somnolencia, cansancio, falta de energía, inconsciencia, coma, confusión, alucinaciones, agitación, habla incoherente, entumecimiento en las extremidades, temblor de manos, convulsiones, aumento de la producción de saliva, dilatación de las pupilas, visión borrosa, presión arterial baja, colapso, latido cardíaco acelerado o irregular, respiración superficial o dificultad para respirar. Si olvidó tomar Nemea Si olvidó tomar una dosis, tómese la dosis olvidada cuanto antes. Si queda poco tiempo para la siguiente dosis, no se tome la dosis olvidada y tome la siguiente dosis a la hora que le correspondía. No tome una dosis doble para compensar las dosis olvidadas. Si ha dejado de tomar este medicamento durante más de 48 horas, no inicie el tratamiento sin antes consultar a su médico. Si interrumpe el tratamiento con Nemea No interrumpa el tratamiento con Nemea sin preguntárselo a su médico, ya que podría tener síntomas de abstinencia. Estos síntomas incluyen sudoración, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y diarrea. Si presenta alguno de estos síntomas, consulte inmediatamente con su médico. Estos síntomas pueden ir seguidos de otros más graves a menos que reciba tratamiento inmediatamente. Sus síntomas iniciales podrían producirse de nuevo. Si tiene que interrumpir el tratamiento se recomienda disminuirlo gradualmente en cantidades de 12,5 mg a lo largo de un periodo de 1 a 2 semanas. Su médico le dará las indicaciones de cómo debe reducir su dosis diaria. Si tiene que interrumpir su tratamiento repentinamente, su médico le deberá examinar. Si su médico decide reiniciar el tratamiento con este medicamento y su última dosis de Nemea fue hace dos días o más, deberá hacerlo con la dosis inicial de 12,5 mg. Si tiene cualquier otra duda sobre el uso de este medicamento, pregunte a su médico o farmacéutico.

Posibles efectos adversos

Al igual que todos los medicamentos, este medicamento puede producir efectos adversos, aunque no todas las personas los sufran. Algunos efectos adversos pueden ser graves y necesitar atención médica inmediata: Informe a su médico inmediatamente antes de tomar el próximo comprimido de Nemea si experimenta alguna de las siguientes circunstancias: estreñimiento grave. Su médico deberá tratarlo para evitar otras complicaciones; estreñimiento, dolor abdominal, sensibilidad abdominal, fiebre, sensación de estar hinchado, diarrea con sangre. Esto puede ser indicativo de posible megacolon (agrandamiento del intestino) o infarto/isquemia/necrosis intestinal que podría causar la muerte. Su médico necesitará examinarle; dolor en el abdomen, retortijones, abdomen hinchado, vómitos, estreñimiento y falta de paso de gases, que pueden ser signos y síntomas de una obstrucción intestinal; dolor ardiente en la parte superior del abdomen, particularmente entre comidas, temprano por la mañana o después de beber bebidas ácidas; heces alquitranadas, negras o con sangre; sensación de estar hinchado, ardor de estómago, náuseas o vómitos, sensación temprana de saciedad (ulceración intestinal del estómago y/o intestino), que puede causar la muerte; dolor abdominal fuerte intensificado por el movimiento, náuseas, vómitos, incluso vómitos de sangre (o líquido con lo que parece café molido); el abdomen se vuelve rígido con sensibilidad (rebote) que se extiende desde el punto de perforación a través del abdomen; fiebre y/o escalofríos (perforación intestinal del estómago y/o intestino o rotura del intestino) que pueden causar la muerte; número bajo de glóbulos blancos en un análisis de sangre (agranulocitosis); signos de resfriado, fiebre, síntomas parecidos a la gripe, dolor de garganta o cualquier otra infección. Le deberán hacer un análisis de sangre urgente para saber si estos síntomas están relacionados con el medicamento; infección confirmada o alta sospecha de infección, acompañada de fiebre o baja temperatura corporal, respiración rápida anormal, ritmo cardíaco rápido, alteración de la capacidad de reacción y conciencia, disminución de la presión arterial (sepsis); signos de infección de las vías respiratorias o neumonía, tales como fiebre, tos, dificultad para respirar, sibilancias (respiración ruidosa); ataques epilépticos; ritmo cardíaco rápido e irregular, incluso cuando está en reposo, palpitaciones, problemas respiratorios, dolor en el pecho o cansancio inusual. Su médico deberá hacerle un chequeo del corazón y en caso necesario le derivará inmediatamente a un cardiólogo; dolor opresivo en el pecho, sensación de opresión, presión o constricción (el dolor en el pecho puede que irradie hacia el brazo izquierdo, mandíbula, cuello y parte superior del abdomen), dificultad para respirar, sudoración, debilidad, mareos, náuseas, vómitos y palpitaciones (síntomas de un ataque al corazón) que pueden causar la muerte. Acuda inmediatamente al médico para un tratamiento de urgencia; enfermedad del músculo cardíaco (cardiomiopatía), parada del ritmo cardíaco (paro cardíaco); ritmo cardíaco irregular, inflamación del músculo cardíaco (miocarditis) o de la membrana que envuelve el músculo cardíaco (pericarditis), acumulación de líquido alrededor del corazón (derrame pericárdico); sensación de presión, pesadez, opresión, constricción, quemazón o asfixia en el pecho (signos de flujo insuficiente de sangre y oxígeno al corazón), que pueden causar la muerte. Su médico deberá evaluar la función del corazón; sensación intermitente en el pecho de manera “punzante”, «acelerada» o «agitada» (palpitaciones); latidos cardíacos rápidos e irregulares (fibrilación auricular). Puede haber palpitaciones ocasionales del corazón, desmayos, dificultad para respirar o molestias en el pecho. Su médico deberá evaluar la función del corazón; pérdida de apetito, abdomen hinchado, dolor en el abdomen, amarilleamiento de la piel, debilidad grave y malestar. Esto puede ser indicativo de posibles alteraciones hepáticas que conllevan reemplazo del tejido hepático normal con tejido cicatrizado llevando a la pérdida de la función hepática, incluyendo aquellos acontecimientos hepáticos que dan lugar a consecuencias potencialmente mortales, tales como insuficiencia hepática (que puede causar la muerte), daño hepático (daño de las células hepáticas, conducto biliar en el hígado, o ambos) y trasplante de hígado; incremento repentino de la temperatura corporal, rigidez de los músculos que puede derivar a alteración del estado de consciencia (síndrome neuroléptico maligno), ya que puede tratarse de un efecto adverso grave que requiere tratamiento inmediato; inflamación del apéndice (apendicitis): frecuencia no conocida. Si se le puede aplicar cualquiera de los casos mencionados anteriormente, informe a su médico inmediatamente antes de tomar el siguiente comprimido de Nemea. Otros efectos adversos: Muy frecuentes (pueden afectar a más de 1 de cada 10 personas): Somnolencia, mareo, aumento de la producción de saliva. Frecuentes (pueden afectar hasta a 1 de cada 10 personas): Niveles altos de glóbulos blancos en la sangre (leucocitosis), niveles altos de un determinado tipo de glóbulos blancos en la sangre (eosinofilia), aumento de peso, visión borrosa, dolor de cabeza, temblor, rigidez, inquietud, convulsiones, movimientos bruscos, movimientos anormales, incapacidad para iniciar el movimiento, incapacidad para estarse quieto, cambios en la prueba del electrocardiograma (ECG) del corazón, presión arterial alta, mareo o aturdimiento después de cambiar de posición, sequedad de boca, anomalías menores en las pruebas de la función hepática, pérdida del control de la vejiga, dificultad para orinar, cansancio, aumento de la sudoración, temperatura corporal elevada, trastornos del habla (p. ej., habla arrastrada), desmayo repentino o pérdida de consciencia repentina con debilidad muscular (síncope). Poco frecuentes (pueden afectar hasta a 1 de cada 100 personas): Trastornos del habla (p. ej., tartamudeo), aturdimiento, mareo o desvanecimiento al levantarse desde una posición sentada o tumbada, ya que puede aumentar la posibilidad de caídas. Raros (pueden afectar hasta a 1 de cada 1.000 personas): Niveles altos de glóbulos rojos en la sangre (anemia), inquietud, agitación, confusión, delirio, niveles altos de azúcar en la sangre, diabetes mellitus, coágulo de sangre en los pulmones (tromboembolismo), inflamación del hígado (hepatitis), enfermedad del hígado que causa amarilleamiento de la piel/orina oscura/picor, niveles elevados en la sangre de una enzima llamada creatinina fosfoquinasa, dolor ardiente, intenso en la parte superior del abdomen que se extiende hacia la espalda acompañado de náuseas y vómitos debido a una inflamación del páncreas, desmayos y debilidad muscular debido a un descenso significativo de la presión arterial (colapso circulatorio), dificultad para tragar (lo cual puede provocar la inhalación de comida), náuseas, vómitos y/o pérdida de apetito. Su médico deberá examinar su hígado para detectar signos de obesidad o de aumento de la obesidad, interrupción de la respiración con o sin ronquidos durante el sueño. Muy raros (pueden afectar hasta a 1 de cada 10.000 personas): Aumento del número de plaquetas en la sangre con posible coagulación en los vasos sanguíneos, movimientos incontrolados de la boca/lengua y las extremidades, pensamientos obsesivos y comportamientos compulsivos repetitivos (síntomas obsesivo-compulsivos), reacciones de la piel, hinchazón delante de las orejas (por inflamación de las glándulas salivales), dificultad para respirar, niveles muy altos de triglicéridos o colesterol en la sangre, muerte súbita de causa desconocida, erección dolorosa y persistente del pene, si es usted un hombre. Esto se llama priapismo. Si usted tiene una erección que dura más de 4 horas, puede ser necesario un tratamiento médico inmediato para evitar complicaciones adicionales, sangrados o moretones espontáneos, que podrían ser signos de un descenso en el número de plaquetas en sangre, síntomas debidos a niveles de azúcar en sangre no controlados (tales como náuseas o vómitos, dolor en el abdomen, sed excesiva, micción excesiva, desorientación o confusión), náuseas, vómitos, fatiga y pérdida de peso que pueden ser síntomas de inflamación del riñón. Frecuencia no conocida (no puede estimarse a partir de los datos disponibles): Cambios en el registro de ondas cerebrales (electroencefalograma/EEG), diarrea, malestar de estómago, ardor de estómago, malestar de estómago después de comer, debilidad muscular, espasmos musculares, dolor muscular, congestión nasal, enuresis nocturnas, aumento repentino e incontrolable de la presión sanguínea (pseudofeocromocitoma), contracción involuntaria que causa la curvatura del cuerpo hacia un lado (pleurotótonos), trastorno de la eyaculación si usted es un hombre, en el que el semen entra en la vejiga en lugar de eyacular a través del pene (orgasmo seco o eyaculación retrógrada), sarpullido, manchas rojo-púrpura, fiebre o picor debido a la inflamación de los vasos sanguíneos, inflamación del colon que provoca diarrea, dolor abdominal, fiebre, cambio en el color de la piel, sarpullido en la cara en forma de “mariposa”, dolor de las articulaciones, dolor muscular, fiebre y fatiga (lupus eritematoso), síndrome de piernas inquietas (impulso irresistible de mover las piernas o los brazos, generalmente acompañado de sensaciones incómodas durante los periodos de descanso, especialmente durante la tarde o durante la noche y que temporalmente se alivia con el movimiento), síntomas de presión arterial baja, tales como aturdimiento, mareos, desmayos, visión borrosa, fatiga inusual, piel fría y húmeda o náuseas, signos de coágulos de sangre en las venas, especialmente en las piernas (síntomas que incluyen hinchazón, dolor y enrojecimiento de las piernas), que pueden desplazarse a través de los vasos sanguíneos a los pulmones causando dolor de pecho y dificultad para respirar, sudoración abundante, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y diarrea (síntomas de síndrome colinérgico), disminución importante de la producción de orina (signos de fallo del riñón), reacción alérgica (hinchazón principalmente en la cara, boca y garganta, así como en la lengua, que puede producir picor o ser dolorosa), dolor agudo en el pecho con dificultad para respirar y con o sin tos, aparición o aumento de debilidad muscular, espasmos musculares, dolor muscular. Esto puedo indicar una posible alteración muscular (rabdomiolisis). Su médico necesitará examinarle; dolor agudo en el pecho o abdominal con dificultad para respirar con o sin tos o fiebre; durante el uso de Leponex se han notificado reacciones cutáneas extremadamente intensas y graves, como reacción a fármaco con eosinofilia y síntomas sistémicos (síndrome DRESS). La reacción adversa de la piel puede aparecer como erupciones con o sin ampollas. Se puede presentar irritación de la piel, edema y fiebre y síntomas similares a los de la gripe. Los síntomas del síndrome DRESS generalmente aparecen aproximadamente de 2 a 6 semanas (posiblemente hasta 8 semanas) después de que comienza el tratamiento. Neoplasia hemática (proceso hematológico maligno). Se ha observado un pequeño aumento del riesgo de desarrollar neoplasia hemática en los pacientes que toman clozapina, especialmente en casos con un tratamiento más prolongado. Los síntomas podrían incluir fiebre sin foco ganglios inflamados infecciones persistentes durante el tratamiento pérdida de peso cansancio extremo enrojecimiento sudores nocturnos sangrado o formación de cardenales con facilidad En pacientes de edad avanzada con demencia, se ha notificado un pequeño aumento del número de casos de muerte en los pacientes que toman antipsicóticos comparado con los que no lo toman. Comunicación de efectos adversos Si experimenta cualquier tipo de efecto adverso, consulte a su médico o farmacéutico, incluso si se trata de posibles efectos adversos que no aparecen en este prospecto. También puede comunicarlos directamente a través del Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de Uso Humano, https://www.notificaram.es. Mediante la comunicación de efectos adversos usted puede contribuir a proporcionar más información sobre la seguridad de este medicamento.

Conservación

Mantener este medicamento fuera de la vista y del alcance de los niños. No utilice este medicamento después de la fecha de caducidad que aparece en el envase después de CAD. La fecha de caducidad es el último día del mes que se indica. Este medicamento no requiere condiciones especiales de conservación. No utilice este medicamento si el envase está deteriorado o hay indicios de que ha sido manipulado. Los medicamentos no se deben tirar por los desagües ni a la basura. Deposite los envases y los medicamentos que no necesita en el Punto SIGRE de la farmacia. Pregunte a su farmacéutico cómo deshacerse de los envases y de los medicamentos que ya no necesita. De esta forma, ayudará a proteger el medio ambiente.

Contenido del envase y otra información

Composición de Nemea El principio activo es clozapina. Los demás componentes son: lactosa monohidrato, celulosa microcristalina, povidona, carboximetilalmidón sódico tipo A de patata y esterato de magnesio. Aspecto del producto y contenido del envase Los comprimidos de Nemea 200 mg son comprimidos amarillos, ovalados, ranurados, con marca “200” en un lado. Cada comprimido contiene 200 mg de clozapina. Envase blíster de PVC/PVDC/aluminio. Cada envase contiene 40 comprimidos. Frasco de polietileno de alta densidad. Cada envase contiene 40 comprimidos. Titular de la autorización de comercialización y responsable de la fabricación Titular Adamed Laboratorios, S.L.U. c/ de las Rosas de Aravaca, 31, 2ª planta 28023 Madrid España Responsable de la fabricación Farmalider, S.A. c/ Aragoneses, 2 28108 Alcobendas (Madrid) España Fecha de la última revisión de este prospecto: enero 2026 La información detallada de este medicamento está disponible en la página web de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) (http://www.aemps.gob.es/).

Para profesionales — Ficha TécnicaFicha técnica completa: posología, interacciones, contraindicaciones, advertencias+
Información técnica dirigida a profesionales sanitarios (médicos y farmacéuticos). Il Ficha Técnica è il documento ufficiale approvato dall’AIFA/EMA. No sustituye al prospecto ni al criterio del médico.

4.1 Indicaciones terapéuticas

Nemea está indicado en adultos para el tratamiento de: Esquizofrenia resistente al tratamiento Nemea está indicado en pacientes esquizofrénicos resistentes al tratamiento y en pacientes esquizofrénicos que presenten reacciones adversas neurológicas graves y no tratables con otros fármacos antipsicóticos, incluyendo antipsicóticos atípicos. La resistencia al tratamiento se define como la ausencia de mejoría clínica satisfactoria a pesar de haber utilizado como mínimo dos tratamientos diferentes con antipsicóticos, incluyendo un antipsicótico atípico, a las dosis adecuadas y durante el tiempo adecuado. Tratamiento en el curso de la enfermedad de Parkinson Nemea está también indicado en trastornos psicóticos que aparecen en el curso de la enfermedad de Parkinson, en los casos en los que haya fallado el tratamiento estándar.

4.2 Posología y forma de administración

Posología La dosis debe ajustarse individualmente. Para cada paciente debe utilizarse la dosis mínima eficaz. Se precisa un ajuste cuidadoso de la dosis y una pauta de tratamiento en dosis divididas para minimizar el riesgo de hipotensión, convulsiones y sedación. El inicio del tratamiento con Nemea se restringirá a aquellos pacientes con un RAN ≥1.500/mm3 (1,5x109/l) dentro de los límites normales estandarizados. Deberá ajustarse la dosis en pacientes que reciban simultáneamente fármacos que presentan interacciones farmacodinámicas y farmacocinéticas con Nemea, tales como benzodiazepinas o inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ver sección 4.5). Cambio de un tratamiento antipsicótico previo a Nemea En general, se recomienda que Nemea no se utilice en combinación con otros antipsicóticos. Cuando el tratamiento con Nemea va a instaurarse en un paciente que recibe terapia antipsicótica oral, se recomienda retirar primero este tratamiento mediante reducción progresiva de la dosis. Se recomiendan las dosis siguientes. Para dosis que no sean factibles con esta presentación, hay disponibles otras presentaciones de este medicamento. Pacientes esquizofrénicos resistentes al tratamiento Inicio del tratamiento 12,5 mg una o dos veces el primer día, seguido de 25 mg una o dos veces el segundo día. Si se tolera bien, la dosis diaria puede entonces aumentarse lentamente en incrementos de 25 mg a 50 mg con el fin de alcanzar una dosis de hasta 300 mg/día en 2 o 3 semanas. A continuación, si es necesario, la dosis diaria puede aumentarse en incrementos de 50 mg a 100 mg cada media semana o preferiblemente a intervalos semanales. Rango de dosis terapéutico En la mayoría de los pacientes, puede esperarse eficacia antipsicótica con una dosis de 200 a 450 mg/día administrados en tomas divididas. La dosis total diaria puede ser fraccionada de forma no uniforme, administrándose la dosis mayor al acostarse. Dosis máxima Para obtener el beneficio terapéutico óptimo, algunos pacientes pueden necesitar dosis superiores; en estos casos son permisibles aumentos prudenciales (sin exceder los 100 mg) hasta una dosis máxima de 900 mg/día. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que, a dosis superiores a 450 mg/día, aumenta la posibilidad de que aparezcan reacciones adversas (en particular convulsiones). Dosis de mantenimiento Después de alcanzar el beneficio terapéutico máximo, muchos pacientes pueden mantenerse de modo efectivo con dosis inferiores. Por lo tanto, se recomienda un ajuste descendente cauteloso. El tratamiento deberá mantenerse como mínimo 6 meses. Si la dosis diaria no excede de 200 mg, puede ser factible una única administración por la noche. Finalización del tratamiento En caso de haber decidido finalizar el tratamiento con Nemea, se recomienda una reducción gradual de la dosis durante un periodo de 1 a 2 semanas. Si es necesaria una interrupción brusca, se deberá vigilar estrechamente al paciente en relación con la aparición de reacciones por retirada (ver sección 4.4). Reinicio del tratamiento En pacientes, en quienes el intervalo desde la última dosis de Nemea exceda de 2 días, debe reiniciarse el tratamiento con 12,5 mg administrados una o dos veces el primer día. Si esta dosis es bien tolerada, es posible ajustar la dosis al nivel terapéutico más rápidamente que lo recomendado para el tratamiento inicial. Sin embargo, en aquellos pacientes que hubieran experimentado previamente un paro respiratorio o cardíaco con la dosificación inicial (ver sección 4.4) pero que después fueron dosificados con éxito hasta una dosis terapéutica, el reajuste de dosis debe realizarse con muchísima precaución. Trastornos psicóticos que aparecen en el curso de la enfermedad de Parkinson, en los casos en los que haya fallado el tratamiento estándar Inicio del tratamiento La dosis inicial no debe superar los 12,5 mg/día, tomados por la noche. Posteriormente, la dosis se aumentará en incrementos de 12,5 mg, con un máximo de dos incrementos a la semana hasta un máximo de 50 mg, los cuales no deben alcanzarse hasta el final de la segunda semana. La cantidad diaria total deberá tomarse en una única dosis, preferiblemente por la noche. Rango de dosis terapéutico La dosis media efectiva se encuentra entre 25 mg y 37,5 mg/día. En el caso de que el tratamiento, durante un mínimo de una semana con una dosis de 50 mg, no proporcionara una respuesta terapéutica satisfactoria, la dosis puede aumentarse con cuidado mediante incrementos de 12,5 mg/semana. Dosis máxima La dosis de 50 mg/día solo deberá sobrepasarse en casos excepcionales y la dosis máxima de 100 mg/día no debe excederse nunca. Si aparece hipotensión ortostática, sedación intensa o confusión, deberán limitarse o retrasarse los aumentos de dosis. Durante las primeras semanas de tratamiento deberá controlarse la presión arterial. Dosis de mantenimiento Cuando los síntomas psicóticos hayan desaparecido completamente durante al menos dos semanas, es posible aumentar la medicación antiparkinsoniana si así lo permite el estado motor del paciente. Si esto provoca la reaparición de los síntomas psicóticos, puede aumentarse la dosis de Nemea con incrementos de 12,5 mg/semana hasta un máximo de 100 mg/día tomados en una o dos dosis (ver arriba). Finalización del tratamiento Se recomienda una reducción gradual de la dosis, en fracciones de 12,5 mg durante un periodo de al menos una semana (preferiblemente dos semanas). El tratamiento ha de interrumpirse inmediatamente en caso de neutropenia o agranulocitosis (ver sección 4.4). En este caso, es esencial un cuidadoso control psiquiátrico del paciente, ya que los síntomas pueden reaparecer rápidamente. Poblaciones especiales Pacientes con insuficiencia hepática Se recomienda administrar con precaución Nemea a pacientes con insuficiencia hepática y monitorizar de forma regular la función del hígado (ver sección 4.4). Población pediátrica No se han realizado estudios pediátricos. No se ha establecido la seguridad y eficacia de clozapina en niños y adolescentes menores de 16 años de edad. No debe utilizarse en este grupo de edad hasta que se disponga de más datos. Pacientes de 60 años y mayores Se recomienda iniciar el tratamiento a una dosis particularmente baja (12,5 mg administrados en una sola toma el primer día) y restringir los posteriores incrementos de dosis a 25 mg/día. Forma de administración Nemea se administra por vía oral. Para dosis que no sean factibles con esta presentación, hay disponibles otras presentaciones de este medicamento.

4.3 Contraindicaciones

Hipersensibilidad al principio activo o a alguno de los excipientes incluidos en la sección 6.1. Pacientes a los que no se les pueda realizar análisis sanguíneos periódicamente. Antecedentes de granulocitopenia/agranulocitosis tóxica o idiosincrásica (con la excepción de granulocitopenia/agranulocitosis producida por quimioterapia previa). Antecedentes de agranulocitosis inducida por Nemea. El tratamiento con Nemea no debe iniciarse concomitantemente con sustancias de las que se conoce que tienen potencial importante para causar agranulocitosis; debe evitarse el uso concomitante con antipsicóticos depot. Función alterada de la médula ósea. Epilepsia no controlada. Psicosis alcohólica y otras psicosis tóxicas, intoxicación por fármacos, estados comatosos. Colapso circulatorio y/o depresión del SNC de cualquier etiología. Trastornos renales o cardíacos severos (p. ej., miocarditis). Enfermedad hepática activa asociada a náuseas, anorexia o ictericia; enfermedad hepática progresiva, insuficiencia hepática. Íleo paralítico.

4.5 Interacción con otros medicamentos

Contraindicaciones del uso concomitante No deben utilizarse concomitantemente con Nemea sustancias con potencial importante para deprimir la función de la médula ósea (ver sección 4.3). Los fármacos antipsicóticos depot de larga duración (con potencial mielosupresor) no deberán utilizarse concomitantemente con Nemea ya que no pueden ser eliminados rápidamente del organismo en situaciones en las que pueda ser necesario, p. ej., neutropenia (ver sección 4.3). No debe tomarse alcohol concomitantemente con Nemea debido a la posible potenciación del efecto sedante. Precauciones que incluyen ajuste de dosis Nemea puede aumentar los efectos centrales de los depresores del SNC tales como narcóticos, antihistamínicos y benzodiazepinas. Se aconseja especial precaución cuando se inicie el tratamiento con Nemea en pacientes que estén tomando una benzodiazepina o cualquier otro agente psicótropo. Estos pacientes pueden presentar un mayor riesgo de colapso circulatorio, que en raras ocasiones puede ser profundo y puede conducir a paro cardíaco y/o respiratorio. Se desconoce si el colapso cardíaco o respiratorio pueda prevenirse mediante un ajuste de la dosis. Debido a la posibilidad de efectos aditivos, deberá tenerse precaución con la administración concomitante de sustancias con propiedades anticolinérgicas, hipotensoras o depresoras del sistema respiratorio. Debido a sus propiedades anti-alfa-adrenérgicas, Nemea puede reducir el efecto hipertensor de la norepinefrina u otros fármacos, predominantemente alfa-adrenérgicos, y revertir el efecto presor de la epinefrina. La administración concomitante de sustancias conocidas como inhibidoras de la actividad de algunas de las isoenzimas del citocromo P450 puede aumentar los niveles de clozapina y puede ser necesario reducir la dosis de clozapina para prevenir la aparición de efectos adversos. Esto es más importante para los inhibidores del CYP1A2 como cafeína (ver más adelante), perazina y el inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina fluvoxamina. Algunos de los otros inhibidores de la recaptación de serotonina como fluoxetina, paroxetina y, en menor grado, sertralina, son inhibidores del CYP2D6 y, consecuentemente, es menos probable una interacción farmacocinética relevante con clozapina. De forma similar, las interacciones farmacocinéticas con inhibidores del CYP3A4 como los antimicóticos azólicos, cimetidina, eritromicina e inhibidores de la proteasa son poco probables, aunque se han comunicado algunos casos. Los anticonceptivos hormonales (incluyendo las combinaciones de estrógeno y progesterona o progesterona sola) son inhibidores del CYP1A2, CYP3A4 y CYP2C19. Por lo tanto, el inicio o la suspensión del tratamiento con anticonceptivos hormonales puede requerir un ajuste de la dosis de clozapina, según las necesidades médicas individuales. Debido a que la cafeína aumenta la concentración plasmática de clozapina y disminuye en aproximadamente un 50 % tras 5 días sin ingesta de cafeína, pueden ser necesarios cambios en la dosis de clozapina cuando haya un cambio en los hábitos de ingesta de cafeína. En casos de interrupción brusca del hábito de fumar, puede aumentar la concentración plasmática de clozapina, lo que provocaría un aumento de las reacciones adversas. Se han comunicado casos de interacción entre citalopram y clozapina, que puede aumentar el riesgo de reacciones adversas asociadas con clozapina. La naturaleza de esta interacción no se conoce. La administración concomitante de sustancias conocidas como inductoras de las enzimas del citocromo P450 pueden disminuir los niveles plasmáticos de clozapina, lo que puede llevar a una disminución de su eficacia. Sustancias conocidas como inductoras de la actividad de las enzimas del citocromo P450 y de las que se han comunicado interacciones con clozapina, incluyen, por ejemplo, carbamazepina (no debe utilizarse concomitantemente con clozapina, debido a su potencial mielosupresor), fenitoína y rifampicina. Los inductores conocidos del citocromo CYP1A2, como por ejemplo el omeprazol, pueden conllevar la disminución de los niveles de clozapina. Cuando se utilice en combinación con estas sustancias, ha de tenerse en cuenta la capacidad que tienen para reducir la eficacia de la clozapina. Otros El uso concomitante de litio u otros agentes activos del SNC pueden aumentar el riesgo de aparición de síndrome neuroléptico maligno (SNM). Se han descrito casos raros pero graves de crisis epilépticas, incluso en pacientes no epilépticos, y casos aislados de delirio cuando se administró clozapina conjuntamente con ácido valproico. Estos efectos son probablemente debidos a una interacción farmacodinámica, cuyo mecanismo no ha sido determinado. El tratamiento concomitante con clozapina y ácido valproico puede aumentar el riesgo de neutropenia y miocarditis provocada por la clozapina. Si es necesario el uso concomitante de clozapina y ácido valproico, se requieren controles exhaustivos. Se recomienda precaución en pacientes que reciban tratamiento concomitante con otras sustancias inhibidoras o inductoras de las isoenzimas del citocromo P450. No se han observado hasta la fecha interacciones clínicamente relevantes con antidepresivos tricíclicos, fenotiazinas y antiarrítmicos tipo 1C, fármacos todos ellos con afinidad por el citocromo P450 2D6. Como con otros antipsicóticos, se deben tomar precauciones cuando se prescriba clozapina junto con medicamentos que se sabe que aumentan el intervalo QTc o que causan desequilibrio electrolítico. Una descripción de las interacciones farmacológicas con Nemea que se consideran más importantes se indican en la Tabla 4. La lista no es exhaustiva. Tabla 4: Referencia a las interacciones farmacológicas más relevantes Medicamento Interacciones Comentarios Supresores de la médula ósea (p. ej., carbamazepina, cloranfenicol), sulfonamidas (p. ej., cotrimoxazol), analgésicos pirazolónicos (p. ej., fenilbutazona), penicilamina, agentes citotóxicos y antipsicóticos inyectables depot de larga duración Interactúan aumentando el riesgo y/o la gravedad de la supresión de la médula ósea. Nemea no debe utilizarse concomitantemente con otros fármacos de los que se conoce que poseen potencial para suprimir la función de la médula ósea (ver sección 4.3). Benzodiazepinas El uso concomitante puede aumentar el riesgo de colapso circulatorio, que puede llevar a paro cardíaco y/o respiratorio. A pesar de que es raro, se recomienda precaución cuando se usen estos agentes juntos. Las notificaciones sugieren que la depresión y el colapso respiratorios es más probable que aparezcan al inicio del tratamiento con esta combinación o cuando Nemea se añade a un tratamiento ya establecido con benzodiazepinas. Anticolinérgicos Nemea potencia la acción de estos agentes por adición de actividad anticolinérgica. Observar al paciente por si aparecen efectos adversos anticolinérgicos como estreñimiento, especialmente cuando se utiliza para ayudar a controlar la hipersalivación. Antihipertensivos Nemea puede potenciar el efecto hipotensor de estos agentes debido a que antagoniza sus efectos simpaticomiméticos. Se recomienda precaución si se utiliza Nemea de forma concomitante con fármacos antihipertensores. Debe advertirse a los pacientes del riesgo de hipotensión, especialmente durante el periodo inicial de titulación de dosis. Alcohol, IMAO, depresores del SNC, incluyendo narcóticos y benzodiazepinas Aumento de los efectos centrales. Depresión aditiva del SNC e interferencia del comportamiento cognitivo y motor cuando se usa en combinación con estas sustancias. Se recomienda precaución cuando se utilice Nemea en combinación con otros fármacos activos sobre el SNC. Advertir a los pacientes de los posibles efectos sedantes aditivos y recomendar no conducir ni manejar maquinaria. Sustancias con elevada unión a proteínas (p. ej., warfarina, digoxina) Nemea puede provocar un aumento en las concentraciones plasmáticas de estas sustancias debido al desplazamiento de las proteínas plasmáticas. Los pacientes deben ser controlados por si se producen efectos adversos asociados con estas sustancias y si es necesario, ajustar la dosis de las mismas. Fenitoína La adición de fenitoína al tratamiento con Nemea puede provocar una disminución en las concentraciones plasmáticas de clozapina. Si ha de usarse fenitoína, deberá controlarse estrechamente al paciente por si se produce un empeoramiento de los síntomas psicóticos. Litio El uso concomitante puede aumentar el riesgo de desarrollar un síndrome neuroléptico maligno (SNM). Observar al paciente por si aparecen signos y síntomas de SNM. Sustancias que inducen el CYP1A2 (p. ej., omeprazol) El uso concomitante puede disminuir los niveles de clozapina. Debe considerarse el potencial para reducir la eficacia de clozapina. Sustancias que inhiben el CYP1A2, p.ej., fluvoxamina, cafeína, ciprofloxacino, perazina o anticonceptivos hormonales (CYP1A2, CYP3A4 y CYP2C19) El uso concomitante puede aumentar los niveles de clozapina. Potencial para aumentar los efectos adversos. También es necesario tener precaución después del cese del uso concomitante de medicamentos inhibidores de CYP1A2 o de CYP3A4 debido a la posible reducción de los niveles de clozapina. El efecto de la inhibición del CYP2C19 puede ser mínima.
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