Claustrofobia
Actualizado: · Código CIE-10: F40.2
Sobre la enfermedad
Muchas situaciones o sentimientos diferentes pueden desencadenar la claustrofobia. El simple hecho de pensar en ciertas situaciones, sin estar expuesto/a a ellas, puede ser un factor desencadenante.
Los desencadenantes frecuentes de la claustrofobia incluyen:
- los ascensores
- los túneles
- el metro
- los baños públicos
- las habitaciones cuyas puertas deben cerrarse con llave
- los coches
- las habitaciones de hotel con ventanas selladas
- los aviones
Si se ha sentido ansioso/a durante los últimos 6 meses porque se encontraba en un espacio cerrado o abarrotado, o si ha evitado estas situaciones por ese motivo, es probable que padezca claustrofobia.
La ansiedad relacionada con la resonancia magnética (RM)
Si sufre claustrofobia y debe someterse a una resonancia magnética, informe al personal del hospital antes del día de la cita.
Puede hablar con el especialista sobre la toma de un sedante para ayudarle a relajarse. Debe hacerlo con suficiente antelación antes de la prueba.
En algunos casos, puede acudir a un centro de diagnóstico por imagen que disponga de una resonancia magnética abierta o vertical, diseñada para personas que sufren ansiedad grave relacionada con la resonancia magnética.
Síntomas
Las personas que sufren claustrofobia pueden tener crisis de pánico. Estas pueden ser muy aterradoras y angustiosas.
Además de una sensación de ansiedad abrumadora, la claustrofobia también puede provocar síntomas físicos, como:
- sudoración
- temblores
- sofocos o escalofríos
- sensación de asfixia o dificultad para respirar
- sensación de opresión en la garganta
- latidos rápidos del corazón (taquicardia)
- dolor en el pecho o sensación de opresión torácica
- sensación de estómago encogido
- náuseas
- dolores de cabeza y mareos
- sensación de estar a punto de desmayarse
- entumecimiento u hormigueo
- boca seca
- necesidad de ir al baño
- zumbidos en los oídos
- sensación de confusión o desorientación
Si sufre claustrofobia grave, también puede presentar síntomas psicológicos, como:
- miedo a perder el control
- miedo a desmayarse
- sensación de desapego del propio cuerpo
- miedo a morir
Causas y factores de riesgo
La claustrofobia suele estar causada por un acontecimiento traumático vivido en la primera infancia.
Por ejemplo, los adultos pueden desarrollar claustrofobia si, en su infancia:
- fueron encerrados o retenidos en un espacio cerrado
- fueron agredidos o maltratados
- tenían un padre o una madre claustrofóbico/a
La claustrofobia también puede desencadenarse por experiencias o situaciones desagradables, como turbulencias durante un vuelo o quedarse atrapado en un túnel de metro, entre dos estaciones.
Un niño que crece con un padre o una madre que sufre claustrofobia puede a su vez desarrollar claustrofobia, al asociar los espacios cerrados con la ansiedad del progenitor y al sentirse impotente para tranquilizarlo.
Tratamiento
Muchas personas viven con claustrofobia sin tener un diagnóstico oficial y ponen mucho cuidado en evitar los espacios cerrados.
Pero pedir ayuda a su médico de familia o a un especialista con experiencia en terapia conductual, como un psicólogo, a menudo puede ser beneficioso.
Existen tratamientos disponibles para la claustrofobia, que pueden incluir:
- terapias de conversación, como la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia de exposición
- autoayuda
- medicamentos, como antidepresivos o tranquilizantes
La TCC es una terapia de conversación que explora sus pensamientos, sentimientos y comportamiento, y desarrolla formas prácticas de afrontar eficazmente su fobia.
La terapia de exposición es un tipo de TCC que le expone gradualmente a la situación que provoca su miedo. A veces también se denomina terapia de desensibilización. Puede practicarla solo/a o con la ayuda de un profesional.
Vivir con la enfermedad
Si es posible, quédese donde está durante una crisis de pánico. Esta puede durar hasta una hora; si está conduciendo, puede ser necesario que se haga a un lado y aparque en un lugar seguro. No se precipite hacia un lugar considerado seguro.
Durante la crisis, recuerde que los pensamientos y sensaciones aterradores son un signo de pánico y que acabarán pasando.
Concéntrese en un elemento visible y no amenazante, como el tiempo que pasa en un reloj o los productos en un supermercado.
Los síntomas de una crisis de pánico suelen alcanzar su intensidad máxima en 10 minutos, y la mayoría de las crisis duran entre 5 y 30 minutos.
Fuentes: NHS (Open Government Licence v3.0).