Dispraxia en adultos
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Síntomas
Síntomas de la dispraxia en el adulto
Los principales síntomas de la dispraxia incluyen dificultades relacionadas con:
- la motricidad (capacidades motoras)
- el equilibrio
- la conciencia del espacio (percepción del espacio a su alrededor)
Esto puede provocar golpes contra objetos, caídas y que se le caigan objetos.
Si tiene dispraxia, puede encontrar dificultades para realizar tareas utilizando:
- los dedos – por ejemplo, atarse los cordones, teclear o utilizar objetos pequeños como un abrelatas (motricidad fina)
- todo el cuerpo – por ejemplo, caminar, conducir o practicar un deporte (motricidad gruesa)
La dispraxia también puede hacer que otras actividades resulten más difíciles, como:
- el aprendizaje de nuevas habilidades y la memorización de información
- la planificación y organización del tiempo
- la gestión de las situaciones sociales y de las emociones
La dispraxia es una afección con la que se nace.
Cómo manejar los síntomas de la dispraxia
No existe un tratamiento curativo para la dispraxia, pero puede abordarse de diferentes maneras.
Apoyo en el trabajo, la escuela o la universidad (ajustes razonables)
Puede solicitar modificaciones para ayudarle a manejar los síntomas de la dispraxia en el trabajo, la escuela o la universidad. Se denominan ajustes razonables.
Pueden incluir, por ejemplo:
- un espacio de trabajo tranquilo
- instrucciones escritas además de las instrucciones orales
- tiempo adicional para leer documentos o terminar tareas
Fisioterapia y terapia ocupacional
La fisioterapia puede ayudarle a mejorar su equilibrio, coordinación, fuerza y postura.
La terapia ocupacional puede ayudarle a encontrar formas prácticas de manejar las tareas en casa o en el trabajo.
Psicoterapia
Una psicoterapia, como la terapia cognitivo-conductual (TCC), o técnicas de atención plena pueden recomendarse a los adultos con dispraxia.
Ejercicio físico
Los beneficios del ejercicio físico incluyen la mejora del estado de ánimo, de la autoestima y la reducción de los síntomas de ansiedad y depresión.
Causas y factores de riesgo
La causa de la dispraxia no siempre se conoce, pero a menudo es hereditaria.
Otros factores están asociados a la dispraxia, en particular el nacimiento prematuro (antes de las 37 semanas de embarazo) y un bajo peso al nacer.
Los síntomas de la dispraxia también pueden estar causados por un ictus (accidente cerebrovascular), un traumatismo craneal u otra afección neurológica.
Algunas personas con dispraxia se consideran neurodivergentes. La neurodiversidad describe el abanico de las diferentes maneras en que funciona el cerebro de las personas.
Vivir con la enfermedad
Obtener ayuda para la dispraxia
Si su médico de familia cree que podría tener dispraxia, le preguntará sobre sus síntomas y sobre cómo le afectan. También podrá considerar otras afecciones que podrían estar causando sus síntomas.
Su médico podrá remitirle a un especialista, por ejemplo un terapeuta ocupacional, que podrá evaluarle y darle consejos prácticos para manejar sus síntomas.
En qué consiste una evaluación para la dispraxia
Si le remiten a un especialista, este podrá:
- preguntarle sobre el historial de sus síntomas, por ejemplo, cómo le afectaron durante la infancia
- preguntarle cómo afectan sus síntomas a su vida diaria
- observar sus movimientos, su equilibrio y su coordinación
También podrá querer hablar con una persona que le conozca bien, como un familiar, un empleador o un profesor.
Cuándo consultar a un médico
Recomendación no urgente: consulte a su médico de familia si:
- cree que tiene dispraxia y esta afecta a su vida en casa, su trabajo o sus estudios
- sus movimientos han cambiado o han empeorado
Puede ser útil llevar un diario de sus síntomas, para poder describir cómo la dispraxia afecta a su vida.
Fuentes: NHS (Open Government Licence v3.0).