Linfedema
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Síntomas
El principal síntoma del linfedema es la hinchazón total o parcial de un miembro u otra parte del cuerpo. Es posible que su ropa ya no le quede bien y que los anillos y relojes le aprieten.
Al principio, la hinchazón puede ser blanda y hundirse fácilmente al presionarla, dejando una marca, y puede aparecer y desaparecer. Puede empeorar durante el día y disminuir durante la noche. Sin tratamiento, suele volverse más grave y persistente.
Otros síntomas en una parte del cuerpo afectada pueden incluir:
- una sensación de dolor o de pesadez
- dificultad para moverse
- infecciones repetidas de la piel
- la aparición de una piel dura, tensa o engrosada
- la formación de pliegues en la piel
- la aparición de excrecencias parecidas a verrugas en la piel
- secreción de líquido a través de la piel
Los signos de linfedema en la cabeza y el cuello pueden incluir hinchazón o sensación de pesadez en la cara, la boca o el cuello, así como problemas para tragar y para hablar.
Causas y factores de riesgo
¿Cuáles son las causas del linfedema?
El linfedema está causado por un problema del sistema linfático, una red de vasos y ganglios distribuida por todo el cuerpo. Las principales funciones del sistema linfático son ayudar a combatir las infecciones y drenar el exceso de líquido de los tejidos.
Existen 2 tipos principales de linfedema:
- linfedema primario: causado por genes defectuosos que afectan al desarrollo del sistema linfático; puede aparecer a cualquier edad, pero suele comenzar en la infancia, la adolescencia o en adultos jóvenes
- linfedema secundario: causado por un deterioro del sistema linfático o por problemas de circulación y drenaje del líquido en el sistema linfático; puede ser consecuencia de un tratamiento contra el cáncer, una infección, una lesión, una inflamación de la extremidad o una falta de movimiento de la extremidad
Personas afectadas
El linfedema secundario afecta a menudo a personas con cánceres que afectan al sistema linfático o que han recibido tratamiento en los ganglios linfáticos, como el cáncer de mama, el cáncer de vulva, el cáncer de pene y el cáncer de cabeza y cuello.
Las personas que reciben tratamiento para un cáncer de piel (melanoma) en los ganglios linfáticos de la ingle también pueden desarrollar un linfedema.
Su equipo médico le informará si presenta riesgo de desarrollar un linfedema debido al cáncer o al tratamiento oncológico. Todo tratamiento planificado tendrá como objetivo evitar dañar los ganglios linfáticos.
Diagnóstico y pruebas
Consulte a su médico de familia si presenta los síntomas típicos del linfedema, como una hinchazón de brazos y piernas. Podrá derivarle a un centro especializado en el tratamiento del linfedema para una evaluación más exhaustiva.
En muchos casos, el linfedema puede diagnosticarse a partir de los síntomas y de los antecedentes médicos, así como mediante la exploración de la parte del cuerpo afectada y la medición de su perímetro para comprobar si está aumentado.
A veces, pueden ser necesarias pruebas complementarias para evaluar y controlar su estado.
Si está siguiendo un tratamiento contra el cáncer y presenta riesgo de desarrollar un linfedema, se le hará un seguimiento posterior para detectarlo.
Tratamiento
No existe un tratamiento curativo del linfedema, pero generalmente es posible controlar los principales síntomas mediante técnicas que reducen al mínimo la acumulación de líquido y estimulan el flujo de líquido a través del sistema linfático.
Estas incluyen el uso de prendas de compresión, un cuidado meticuloso de la piel, actividad física y ejercicios regulares, una alimentación y un estilo de vida saludables, así como técnicas de masaje especializadas.
Complicaciones
La celulitis es la complicación más frecuente del linfedema y puede ser grave si no se trata rápidamente. El linfedema también puede tener un impacto psicológico significativo.
Celulitis
Si tiene un linfedema, la acumulación de líquido en los tejidos le hace más vulnerable a las infecciones.
La celulitis es una infección bacteriana de la capa profunda de la piel (la dermis) que afecta a menudo a las personas con linfedema. La celulitis también puede provocar a veces un linfedema.
Los síntomas de la celulitis pueden incluir:
- enrojecimiento y sensación de calor en la piel – esto puede ser más difícil de notar en una piel morena o negra
- dolor e hinchazón acentuada en la zona afectada
- fiebre o sensación de calor, de frío o escalofríos
Los antibióticos administrados por vía oral pueden utilizarse generalmente para tratar la celulitis, aunque los casos graves pueden requerir tratamiento en el hospital, con antibióticos administrados directamente en una vena (por vía intravenosa).
Impacto psicológico
Vivir con una afección crónica que afecta a su apariencia física puede provocar mucho sufrimiento y puede conducir a periodos de depresión.
Es posible que esté deprimido/a si se ha sentido triste durante el último mes y ya no encuentra placer en las cosas que habitualmente le gustaban.
Si es así, hable con su médico de familia o con un miembro del equipo que trata su linfedema. Existen tratamientos eficaces contra la depresión.
Hablar con otras personas con linfedema puede ser reconfortante y puede reducir los sentimientos de aislamiento, estrés y ansiedad.
Si sigue siempre su plan de tratamiento, los síntomas deberían volverse finalmente menos visibles.
Fuentes: NHS (Open Government Licence v3.0).