Tumores cerebrales benignos
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Acerca de la enfermedad
Existen muchos tipos diferentes de tumores cerebrales no cancerosos. Cada tipo afecta a una parte distinta del cerebro.
Algunos tipos de tumores cerebrales pueden ser no cancerosos o cancerosos. Algunos tipos son únicamente no cancerosos.
| Tipo | Zona afectada |
|---|---|
|
Meningioma |
La fina capa de tejido que recubre el cerebro (este tipo de tumor a veces puede ser canceroso) |
|
Glioma |
Las células que sostienen y protegen las células nerviosas del cerebro (este tipo de tumor a veces puede ser canceroso) |
|
Neurinoma del acústico |
Las células que sostienen y protegen las células nerviosas del cerebro (este tipo de tumor a veces puede ser canceroso) |
|
Adenoma hipofisario |
Una glándula del tamaño de un guisante en el cerebro que produce hormonas (la hipófisis) |
Síntomas
Los síntomas de un tumor cerebral dependen de la parte del cerebro afectada.
Como los tumores no cancerosos tienden a crecer lentamente, los síntomas suelen aparecer de forma progresiva y pueden empeorar lentamente, a lo largo de varios meses o años.
Los síntomas de un tumor cerebral pueden incluir:
- dolores de cabeza que empeoran con el tiempo o no desaparecen, aunque es poco habitual que el dolor de cabeza sea el único síntoma
- convulsiones (crisis)
- náuseas y vómitos
- somnolencia o mareos
- trastornos de la visión, como visión borrosa o doble
- cambios de comportamiento o de personalidad, como confusión o problemas de memoria y concentración
- trastornos del habla, de los movimientos y del equilibrio
Los tumores cerebrales pueden afectar a personas de cualquier edad. Son más frecuentes en adultos mayores, pero algunos tipos pueden afectar a adultos jóvenes o a niños.
Causas y factores de riesgo
Se desconoce la causa de la mayoría de los tumores cerebrales no cancerosos.
No obstante, ciertos factores pueden aumentar su riesgo, en particular:
- la edad: los tumores cerebrales son más frecuentes en adultos mayores (pero también pueden afectar a adultos jóvenes y niños)
- tener familiares cercanos que hayan tenido tumores cerebrales
- antecedentes de radioterapia en la cabeza (por ejemplo, si tuvo un cáncer de cabeza o cuello en la infancia)
- padecer una enfermedad genética poco frecuente que provoca tumores, como la neurofibromatosis o la esclerosis tuberosa de Bourneville
Diagnóstico y pruebas
Si presenta síntomas de un tumor cerebral o de otro problema que afecte al cerebro, el médico de familia puede realizar algunas pruebas sencillas para comprobar aspectos como la vista, el equilibrio y la memoria.
En caso de signos que sugieran un posible problema, puede derivarle para una prueba de imagen cerebral o a un especialista en enfermedades del cerebro (neurólogo) para realizar pruebas más exhaustivas.
Que le deriven para realizar pruebas no significa que algo sea grave.
Pruebas para detectar un tumor cerebral
La principal prueba para comprobar la presencia de un tumor es una prueba de imagen cerebral (generalmente una resonancia magnética). Puede mostrar si existe un posible tumor, pero normalmente se necesitan otras pruebas para confirmarlo.
La mayoría de las personas se someten a una intervención para extraer una pequeña muestra de células para analizarla. Es lo que se denomina biopsia.
Una biopsia puede indicar el tipo de tumor que tiene y su probable velocidad de crecimiento (denominada «grado»).
Los tumores cerebrales se clasifican por grados del 1 al 4. Los grados 1 y 2 se consideran generalmente no cancerosos (de bajo grado o benignos), ya que crecen más lentamente.
Pruebas complementarias
Resonancia magnética (RM) · Biopsia
RM (resonancia magnética)
Por qué se realiza una resonancia magnética
La resonancia magnética puede utilizarse para:
- determinar la causa de sus síntomas
- examinar sus huesos y órganos
- evaluar la eficacia de un tratamiento, por ejemplo comprobando el tamaño de un tumor durante y después del tratamiento de un cáncer
Preparación para una resonancia magnética
El hospital donde se realice la resonancia magnética le indicará si debe hacer algo antes de la prueba.
Es posible que le pidan que:
- no lleve ningún objeto que contenga metal, como joyas, sujetador, horquillas o audífonos
- saque las monedas o llaves de los bolsillos
- se ponga una bata de hospital si su ropa tiene partes metálicas, como cremalleras
- no se maquille
Se le pedirá que rellene un formulario indicando si:
- está embarazada o podría estarlo
- está en periodo de lactancia
- se ha sometido anteriormente a intervenciones quirúrgicas
- tiene problemas renales
- lleva elementos metálicos en el cuerpo, como clips quirúrgicos, marcapasos, empastes o puentes dentales
- tiene alergias, incluida la alergia a una sustancia llamada medio de contraste utilizada en algunas pruebas
Hable con un profesional sanitario del hospital antes de la cita si se siente ansioso/a ante la idea de someterse a una resonancia magnética o si tiene miedo a los espacios cerrados (claustrofobia). Se le podrá administrar un medicamento para ayudarle a relajarse.
También puede preguntar si puede acudir acompañado/a de una persona para que le apoye durante la prueba.
Qué ocurre durante una resonancia magnética
Una resonancia magnética se realiza en el hospital por un técnico en radiología.
Suele durar entre 15 minutos y 1 hora, pero a veces puede ser más larga.
Antes de la resonancia magnética
Antes de la prueba, se le puede administrar una inyección de un medio de contraste (colorante) para que se aprecien más detalles en las imágenes de la resonancia.
Durante la resonancia magnética
Durante la resonancia magnética:
- Se le pedirá que se tumbe boca arriba en una camilla.
- Se le darán tapones para los oídos o auriculares para proteger su audición, ya que los aparatos de resonancia magnética producen ruidos fuertes y chasquidos durante la toma de imágenes.
- El técnico en radiología controlará el aparato desde otra sala. Podrá oírle y hablar con usted durante la prueba.
- Deberá permanecer inmóvil para que el aparato pueda obtener imágenes nítidas.
- Se le puede pedir que contenga la respiración en algunos momentos de la prueba.
Después de la resonancia magnética
Después de la prueba, el técnico en radiología volverá a la sala para bajar la camilla y que usted pueda levantarse.
Si se le ha administrado un medio de contraste, se le puede pedir que espere en el hospital hasta 30 minutos para comprobar que no presenta ninguna reacción a este producto.
Si ha recibido un medicamento para relajarse durante la resonancia magnética, es posible que pueda irse a casa al cabo de unas horas. Alguien deberá ir a recogerle al hospital y llevarle a casa en coche o taxi, ya que no debe conducir durante 24 horas.
Podrá comer y beber con normalidad después de la prueba.
Obtención de los resultados de la resonancia magnética
Las imágenes deben ser analizadas por un especialista llamado radiólogo.
Este enviará un informe al médico que le prescribió la prueba. Es posible que necesite una cita de seguimiento para comentar los resultados de la resonancia magnética.
El médico debe comentar con usted los resultados y explicarle los siguientes pasos. Dígale si tiene preguntas sobre los resultados o si no los entiende.
Posibles complicaciones de una resonancia magnética
La resonancia magnética es una prueba habitual. Las complicaciones graves son poco frecuentes.
Si ha recibido una inyección de medio de contraste (colorante), puede aparecer un pequeño hematoma en el lugar de la inyección.
El medio de contraste puede provocar efectos adversos, pero generalmente son leves y no deberían durar mucho. Los efectos adversos pueden incluir:
- náuseas o vómitos
- erupción cutánea
- dolor de cabeza
- sabor metálico en la boca
- mareos
Las reacciones alérgicas al medio de contraste son poco frecuentes, pero pueden incluir:
- tos, sibilancias o estornudos
- malestar general
- dificultad para respirar o tragar
- erupción cutánea, urticaria o piel enrojecida que pica
La mayoría de las reacciones se producen inmediatamente después o durante la primera hora tras la administración del medio de contraste. Avise al técnico en radiología si empieza a encontrarse mal durante o después de la prueba.
Se le pedirá que espere en el hospital unos 30 minutos después de la prueba para comprobar que no aparece ninguna reacción al medio de contraste.
Biopsia
Por qué se realiza una biopsia
Existen varias razones por las que podría necesitar una biopsia.
Una biopsia puede utilizarse:
- para determinar la causa de sus síntomas
- como prueba de control después de un análisis de sangre o una prueba de imagen
- para vigilar una enfermedad de larga duración
En general, será derivado/a por el médico de familia o por un especialista para una biopsia.
A veces, una biopsia se realiza en el marco de una intervención como una endoscopia o una operación.
Preparación para la biopsia
El médico de familia o el especialista debería indicarle si debe hacer algo antes de la biopsia. También puede hacerle todas las preguntas que tenga o comentarle sus dudas.
Por ejemplo, puede ser necesario interrumpir algunos medicamentos durante un breve periodo antes de la biopsia.
Si está prevista una anestesia general (es decir, que dormirá durante la intervención), es importante no comer ni beber antes.
Cómo se realiza una biopsia
Una biopsia se realiza generalmente en el hospital.
Consiste en extraer una muestra de células o de tejido. La forma de realizarla depende de la parte del cuerpo de donde se extrae la muestra.
En general, se le administra un anestésico local para insensibilizar la zona. Esto significa que estará despierto/a, pero no sentirá ningún dolor. También se le puede administrar un medicamento para ayudarle a relajarse (sedación).
Algunas biopsias se realizan con anestesia general, lo que significa que dormirá durante la intervención.
Una biopsia puede realizarse mediante:
- extirpación total o parcial de la zona afectada
- uso de una aguja para extraer una muestra de células o de tejido de la zona afectada, por ejemplo, de un órgano o debajo de la piel
- uso de un tubo largo y fino con una pequeña cámara en su extremo (endoscopio)
La duración de la intervención depende del tipo de biopsia. Algunas duran menos de 30 minutos, mientras que otras pueden durar más. Después, las muestras se envían a un laboratorio para su análisis.
Después de la biopsia
En general, puede volver a casa el mismo día después de una biopsia.
Si tiene puntos de sutura o un apósito, el equipo médico le explicará cómo cuidar la herida en casa. También le dará consejos sobre la toma de analgésicos, como el paracetamol.
Si ha recibido una sedación (medicamentos para relajarse) o una anestesia general (cuando está dormido/a durante la intervención), puede ser necesario que permanezca en observación durante un tiempo antes de volver a casa.
Un médico o una enfermera le indicará cómo y cuándo recibirá los resultados.
Posibles complicaciones de una biopsia
La biopsia es un procedimiento habitual y muy seguro.
Es posible sentir dolor o molestias después de la intervención; tomar analgésicos como el paracetamol puede ayudar.
A veces, puede aparecer una infección en el lugar de la biopsia.
Si la biopsia se ha realizado en el útero o en el cuello del útero, es posible tener calambres o un ligero sangrado vaginal.
En algunos tipos de biopsia, también puede existir riesgo de hemorragia interna. En ese caso, el equipo médico le indicará los signos a los que debe prestar atención y cómo actuar.
Recomendación urgente: contacte inmediatamente con el equipo médico si:
- tiene dolor después de la biopsia y los analgésicos no han sido eficaces o el dolor empeora
- tiene fiebre (temperatura elevada)
- sale sangre o líquido del lugar donde se realizó la biopsia
- la zona donde se realizó la biopsia está hinchada o enrojecida; el enrojecimiento puede ser más difícil de ver en piel morena o negra
Obtención de los resultados de la biopsia
Después de una biopsia, pueden pasar varias semanas o más antes de recibir los resultados.
Los tiempos de espera varían según los hospitales y también pueden depender del motivo por el que necesitó una biopsia.
Puede ser necesario pedir una cita de seguimiento para comentar los resultados. Un médico o una enfermera debería hablar con usted sobre los resultados y explicarle los siguientes pasos.
A veces, puede ser necesaria otra biopsia u otras pruebas.
Tratamiento
Los tumores cerebrales no cancerosos suelen ser tratables.
Su tratamiento depende del tipo de tumor, de su localización en el cerebro y de los síntomas que presente.
Es posible que no necesite un tratamiento inmediato, ya que los tumores no cancerosos tienden a crecer lentamente. Podrían ser necesarios únicamente controles regulares y pruebas de imagen para vigilancia.
Si se necesita tratamiento, el método principal es la intervención quirúrgica para extirpar el tumor.
Esta suele implicar cortar una pequeña porción del cráneo para que el cirujano pueda extirpar el tumor. Después se vuelve a colocar la porción y se cierra la incisión cutánea con puntos de sutura.
Algunas personas pueden necesitar otros tratamientos, como:
- radioterapia (en la que se utilizan radiaciones para destruir las células tumorales)
- quimioterapia (en la que se utilizan medicamentos para destruir las células tumorales)
- tratamiento de cualquier síntoma causado por el tumor (por ejemplo, medicamentos contra las náuseas, las convulsiones o el dolor)
Vivir con la enfermedad
La mayoría de los tumores cerebrales no cancerosos pueden tratarse con éxito, pero la recuperación de los efectos de un tumor y de su tratamiento puede llevar tiempo.
Los efectos secundarios de un tumor cerebral o de su tratamiento pueden incluir:
- cansancio extremo
- problemas de concentración o de memoria
- trastornos del habla, de la visión o del movimiento
- cambios de humor o de personalidad
En algunas personas, los efectos secundarios pueden aparecer meses o años después de finalizar el tratamiento.
Puede necesitar cuidados y apoyo para ayudarle a recuperarse, como:
- ejercicios y ayuda con los movimientos proporcionados por un fisioterapeuta
- ayuda para los trastornos del habla y de la comunicación proporcionada por un logopeda
- adaptaciones del domicilio y consejos para facilitar sus actividades diarias proporcionados por un terapeuta ocupacional
- apoyo en salud mental proporcionado por un terapeuta o un psicólogo
También existe una pequeña probabilidad de que el tumor reaparezca o se vuelva canceroso, por lo que se le realizarán controles periódicos y pruebas de imagen durante al menos varios años después del tratamiento.
Cuándo consultar a un médico
Recomendación urgente: pida una cita urgente con su médico de familia si:
- tiene dolores de cabeza que persisten, no desaparecen o empeoran
- tiene dolores de cabeza que le despiertan por la noche o son más intensos por la mañana
- presenta cualquier otro síntoma de un tumor cerebral que no desaparece
Llame al 112 si:
- tiene un dolor de cabeza aparecido de forma repentina y extremadamente intenso
- una persona tiene una convulsión (crisis) por primera vez
No acuda solo/a a urgencias.
La persona que le atienda en el 112 le indicará cómo actuar.
Fuentes: NHS (Open Government Licence v3.0), MedlinePlus (NLM).