Hemofilia

Actualizado: · Código CIE-10: D66, D67

Acerca de la enfermedad

Existen diferentes tipos de hemofilia. El tipo que usted padece depende del factor de coagulación (una proteína) que falta en su sangre y de su cantidad.

Los principales tipos de hemofilia son:

  • hemofilia A: causada por una falta de factor de coagulación 8 (factor VIII)
  • hemofilia B: causada por una falta de factor de coagulación 9 (factor IX)

Las hemofilias A y B presentan los mismos síntomas, pero los medicamentos utilizados para tratar cada tipo son diferentes.

La hemofilia puede ser leve, moderada o grave. Cuanto menos factor de coagulación tenga, más graves serán los síntomas. Las personas con hemofilia grave necesitan más tratamiento y presentan un mayor riesgo de sufrir hemorragias que pueden poner en peligro su vida.

Síntomas

Síntomas de la hemofilia

Los síntomas de la hemofilia incluyen:

  • sangrado prolongado después de una herida, una intervención quirúrgica o la extracción de un diente
  • aparición fácil de hematomas
  • dolor, rigidez e hinchazón en las articulaciones

Los síntomas de la hemofilia suelen comenzar en la primera infancia, pero a veces pueden no notarse hasta más adelante.

Otras afecciones pueden provocar síntomas similares a los de la hemofilia, como la enfermedad de von Willebrand.

Cómo manejar los síntomas de la hemofilia

Existen medidas que puede tomar para mantenerse seguro y prevenir los sangrados y las complicaciones de la hemofilia.

Qué hacer

  • use inmediatamente sus medicamentos habituales y solicite ayuda médica si tiene un sangrado

  • haga ejercicio regularmente para mantener sus articulaciones sanas; un fisioterapeuta puede ayudarle a elegir el tipo de ejercicio que más le convenga

  • cuide sus dientes y encías y hágase revisiones periódicas con el dentista

  • consulte al médico hematólogo que le sigue antes de tomar cualquier medicamento nuevo

  • hable con su médico hematólogo antes de planificar cualquier intervención quirúrgica o tratamiento dental

  • lleve una pulsera de alerta médica

Qué no hacer

  • no tome aspirina, ibuprofeno u otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE)

  • no practique deportes de contacto, como el rugby o el boxeo, salvo que su médico hematólogo le haya dicho que es seguro

Causas y factores de riesgo

La hemofilia está causada por la falta de una proteína, llamada factor de coagulación, que ayuda a la sangre a coagular.

La mayoría de las personas hemofílicas nacen con esta afección. Es posible desarrollar una hemofilia más adelante en la vida (hemofilia adquirida), pero es muy poco frecuente.

Cómo se transmite la hemofilia

La hemofilia suele estar causada por la transmisión de un gen modificado de los padres al hijo (hereditaria).

Los hombres portadores del gen modificado presentarán síntomas de hemofilia.

Las mujeres portadoras del gen modificado (portadoras de hemofilia) pueden presentar síntomas de hemofilia, pero es menos frecuente y los síntomas son menos graves que en los hombres.

Diagnóstico y pruebas

Si su médico de familia cree que podría tener hemofilia, se le realizará un análisis de sangre para comprobar la cantidad de factor de coagulación en su sangre.

Si se le diagnostica hemofilia a usted o a su hijo, se le derivará a un médico hematólogo para el tratamiento.

Diagnóstico de la hemofilia durante el embarazo

Si existe riesgo de que tenga un hijo hemofílico, su médico de familia puede remitirla a un médico genetista para hablar de los riesgos y las opciones.

Hay pruebas disponibles antes, durante y después del embarazo para usted y su hijo.

Estas pruebas pueden incluir:

  • una prueba genética para comprobar si es portadora del gen modificado
  • un análisis de sangre al principio del embarazo para determinar el sexo del bebé: los niños presentan un riesgo más elevado de hemofilia
  • una biopsia de vellosidades coriónicas (BVC) o una amniocentesis durante el embarazo para comprobar si el bebé es hemofílico
  • un análisis de sangre al niño después del nacimiento para comprobar si es hemofílico

Pruebas e investigaciones

Los análisis de sangre · La biopsia de vellosidades coriónicas · La amniocentesis

Análisis de sangre

Por qué se realiza un análisis de sangre

Existen muchas razones por las que podría necesitar un análisis de sangre.

Un análisis de sangre puede realizarse para:

  • comprobar su estado de salud general
  • determinar si los síntomas que presenta están causados por ciertas afecciones
  • determinar si presenta un riesgo más elevado de desarrollar una afección
  • evaluar la eficacia del tratamiento o del manejo de una afección

Preparación para un análisis de sangre

Su médico de familia, el enfermero o el especialista debe indicarle si tiene que hacer algo para prepararse para un análisis de sangre.

Por ejemplo, poco antes de algunas pruebas, puede ser necesario:

  • no comer ni beber nada excepto agua (estar en ayunas)
  • dejar de tomar ciertos medicamentos, como los que ayudan a prevenir los coágulos sanguíneos (anticoagulantes)

Cómo se realiza un análisis de sangre

Un análisis de sangre se realiza generalmente en el laboratorio de análisis, en la consulta de su médico de familia o en el hospital. La prueba suele durar unos 10 minutos.

Un profesional sanitario extraerá una pequeña cantidad de sangre, generalmente del pliegue del codo, con una aguja. A veces, la sangre puede extraerse de la muñeca o del dedo (prueba por punción en el dedo).

Es posible que primero se coloque una goma elástica (torniquete) alrededor de su brazo. Esto facilita la extracción de sangre.

Sentirá un ligero pinchazo cuando la aguja entre, lo que puede resultar un poco incómodo. La sangre se recogerá en un tubo pequeño, que se enviará al laboratorio para su análisis.

Después de la prueba, generalmente se le pondrá un poco de algodón o un apósito para cubrir el lugar de la punción.

Es posible que aparezca un hematoma o una hinchazón en el lugar donde se extrajo la sangre, pero debería desaparecer al cabo de unos días.

Si tiene miedo a las agujas

Informe al profesional sanitario que realiza el análisis de sangre si tiene miedo a las agujas. Puede ayudarle a sentirse más cómodo/a durante la prueba.

También puede venir acompañado/a al análisis de sangre para que le sirva de apoyo.

Obtención de los resultados del análisis de sangre

En general, recibirá los resultados del análisis de sangre en unos días o unas semanas.

Su médico de familia, el enfermero o el especialista debe comentar con usted los resultados y explicarle los siguientes pasos.

Si los resultados no muestran nada, puede que no sea necesario hacer nada más. A veces, pueden ser necesarias otras pruebas, según la razón por la que se realizó el análisis de sangre.

Los resultados de los análisis de sangre pueden ser complejos. Pida hablar con un profesional sanitario si tiene preguntas sobre los resultados o si no los comprende.

Biopsia de vellosidades coriónicas

Cuándo se ofrece la BVC

La BVC no se ofrece de forma sistemática durante el embarazo.

Solo se ofrece si existe una probabilidad elevada de que su bebé tenga una afección genética o cromosómica.

Esto puede deberse a que:

  • una prueba de cribado prenatal haya sugerido que su bebé podría nacer con una afección, como la trisomía 21 (síndrome de Down), la trisomía 18 o la trisomía 13
  • haya tenido un embarazo anterior con una afección genética
  • tenga antecedentes familiares de una afección genética, como la drepanocitosis, la talasemia, la fibrosis quística o la distrofia muscular

Es importante señalar que no está obligada a hacerse una BVC si se la ofrecen. Es usted quien decide si desea hacérsela.

Una matrona o un médico le explicará en qué consiste la prueba y cuáles son los posibles beneficios, para ayudarle a tomar una decisión.

Cómo se realiza la BVC

La BVC se realiza generalmente entre la semana 11 y la 14 de embarazo, aunque a veces puede realizarse más tarde si es necesario.

Durante la prueba, se extrae una pequeña muestra de células de la placenta mediante uno de los 2 métodos siguientes:

  • BVC transabdominal: se introduce una aguja a través del vientre (abdomen) (es el método más utilizado)
  • BVC transcervical: se introduce un tubo fino o una pinza pequeña a través del cuello del útero (parte inferior del útero)

La prueba en sí dura unos 10 minutos, aunque la consulta completa puede durar unos 30 minutos.

La BVC se describe generalmente como más incómoda que dolorosa, aunque puede tener calambres parecidos a los dolores menstruales durante unas horas después.

Obtención de los resultados

Los primeros resultados de la prueba deberían estar disponibles en unos 3 días. Es lo que se denomina resultado rápido de la BVC.

Un conjunto más detallado de resultados de la BVC estará disponible después de 2 semanas.

Si el resultado rápido de la BVC y una ecografía anterior indican ambos que su bebé tiene una afección, el médico hablará inmediatamente de las opciones con usted.

Si la ecografía anterior no reveló nada inesperado, se recomienda esperar a obtener el conjunto detallado de los resultados de la BVC antes de tomar una decisión sobre una interrupción del embarazo.

Si los resultados de estas pruebas sugieren que es muy probable que su bebé sea portador de una afección genética, un especialista (obstetra) o una matrona le explicará qué significan los resultados y le hablará de sus opciones.

No existe tratamiento para la mayoría de las afecciones detectadas por la BVC; por lo tanto, deberá examinar detenidamente sus opciones.

Puede decidir continuar con el embarazo mientras recopila información sobre la afección, para estar plenamente preparada.

O puede considerar una interrupción del embarazo.

Aborto espontáneo e infecciones

Antes de decidir realizar una biopsia de vellosidades coriónicas (BVC), se comentarán con usted las posibles complicaciones.

La BVC puede provocar un aborto espontáneo. Se considera que el riesgo de aborto espontáneo después de una BVC es inferior a 1 de cada 200 en la mayoría de los embarazos y de aproximadamente 1 de cada 100 en los embarazos múltiples (como los gemelos).

También puede desarrollar una infección, o puede ser necesario repetir la BVC porque el primer intento no tuvo éxito.

¿Cuáles son las alternativas?

Una alternativa a la BVC es una prueba llamada amniocentesis.

La amniocentesis consiste en extraer una pequeña cantidad de líquido amniótico, el líquido que rodea al bebé en el útero, para su análisis.

Generalmente se realiza entre la semana 15 y la 20 de embarazo, aunque también puede realizarse más tarde si es necesario.

Esta prueba también puede provocar un aborto espontáneo, pero su embarazo estará en una etapa más avanzada antes de que pueda obtener los resultados; por lo tanto, tendrá menos tiempo para examinar sus opciones.

Si le ofrecen pruebas de detección de una afección genética o cromosómica en su hijo, un especialista que participe en la realización de la prueba podrá comentar con usted las diferentes opciones y ayudarle a tomar una decisión.

Amniocentesis

Por qué se realiza la amniocentesis

La amniocentesis es una prueba que permite comprobar si su bebé es portador de una afección genética, como:

  • la trisomía 21 (síndrome de Down)
  • la trisomía 18 (síndrome de Edwards)
  • la trisomía 13 (síndrome de Patau)
  • la drepanocitosis (anemia falciforme)
  • la talasemia
  • la fibrosis quística

Si le ofrecen una amniocentesis, generalmente se realiza entre la semana 15 y la 20 de embarazo, pero también puede realizarse más tarde.

Información:

Existe una prueba similar llamada biopsia de vellosidades coriónicas (BVC) que puede ofrecerse en lugar de la amniocentesis.

La matrona o el médico puede explicarle por qué se le ofrece una amniocentesis, qué podrían significar los resultados y ayudarle a decidir si es adecuada para su situación.

A quién se le puede ofrecer la amniocentesis

Se le puede ofrecer una amniocentesis si su bebé presenta una probabilidad más alta de ser portador de ciertas afecciones que afectarán a su salud y desarrollo.

La amniocentesis puede ofrecerse si:

  • una prueba de detección durante el embarazo muestra que su bebé podría ser portador de una de las afecciones buscadas
  • ha tenido un embarazo anterior o un bebé con una de las afecciones buscadas por la amniocentesis
  • usted misma, el padre del bebé o un familiar cercano son portadores de una de las afecciones buscadas por la amniocentesis

Cómo se realiza la amniocentesis

La amniocentesis la realiza un médico especializado en el seguimiento del embarazo (obstetra). La intervención se realiza generalmente en el hospital y dura unos 10 minutos.

Indique si desea que otra persona esté presente en la habitación con usted (un acompañante): puede ser una persona de su entorno, un médico, una enfermera o un miembro del personal formado.

  1. Se realizará una ecografía para que el médico pueda ver a su bebé en una pantalla durante toda la intervención.
  2. Se limpia su abdomen con un antiséptico.
  3. Se introduce una aguja fina a través del abdomen hasta el útero, utilizando la imagen ecográfica para guiar la aguja. Esto puede ser incómodo, pero no debería ser doloroso.
  4. Se extrae una pequeña cantidad del líquido que rodea al bebé (líquido amniótico) con la aguja.
  5. Se retira la aguja suavemente del abdomen.
  6. La muestra se envía al laboratorio para su análisis.

Si espera más de un bebé, el médico puede tener que extraer líquido alrededor de cada bebé.

Información:

Dígale al médico que realiza la amniocentesis si tiene miedo a las agujas. Puede ayudarle a sentirse más cómoda durante la intervención.

Después de la amniocentesis

Después de la amniocentesis, es posible que tenga dolores abdominales. Es normal y suele ocurrir el primer o segundo día después de la intervención. Puede tomar paracetamol para aliviarse.

Intente descansar después de la intervención y al día siguiente, si es posible.

Si su grupo sanguíneo es Rh negativo (A-, B-, AB- u O-), se le ofrecerá una inyección para proteger a su bebé de una afección llamada enfermedad hemolítica del feto y del recién nacido.

Posibles riesgos de la amniocentesis

Como con cualquier intervención, la amniocentesis conlleva riesgos. El equipo médico que sigue su embarazo los comentará con usted para ayudarle a decidir si desea realizar la intervención.

Aborto espontáneo

Existe un riesgo de aborto espontáneo (pérdida del embarazo) después de una amniocentesis.

El riesgo de aborto espontáneo es de 1 de cada 200 embarazos. Si espera gemelos o más, el riesgo de aborto espontáneo es mayor.

La mayoría de los abortos espontáneos después de una amniocentesis ocurren en los 3 días siguientes a la intervención, pero pueden producirse hasta 2 semanas después.

Transmisión del VIH o de la hepatitis B o C al niño

Si es seropositiva al VIH o si tiene hepatitis B o hepatitis C, la amniocentesis puede aumentar el riesgo de transmisión de la infección a su hijo.

El médico o el equipo de especialistas que le sigue puede comentar este riesgo con usted.

Infección

En raras ocasiones, la amniocentesis puede provocar una infección. El riesgo de infección es inferior a 1 de cada 1 000 intervenciones.

Recomendación urgente: consulte inmediatamente a un médico si:

Se ha sometido a una amniocentesis y presenta:

  • un dolor abdominal que no mejora con paracetamol: el dolor puede ser continuo o ir y venir
  • una pérdida de líquido por la vagina
  • fiebre o escalofríos
  • sangrado vaginal
  • contracciones (dolores abdominales en forma de calambres que van y vienen)

Si no puede ponerse en contacto con la maternidad o con su médico de familia, llame al 112.

Obtención de los resultados de la amniocentesis

Después de la amniocentesis, recibirá los resultados de la trisomía 21, la trisomía 18 y la trisomía 13 en un plazo aproximado de 3 días laborables.

Si a su bebé se le realizan pruebas para otras afecciones, los resultados pueden tardar alrededor de 2 semanas.

Si su bebé presenta una afección

Si los resultados muestran que su bebé presenta una afección, el médico y la matrona hablarán con usted sobre cómo puede afectarle a usted y a su bebé.

Se le ofrecerá asesoramiento y apoyo para ayudarle a decidir si continuar o interrumpir el embarazo.

Tratamiento

La hemofilia se trata generalmente con inyecciones de factor de coagulación, para reemplazar el factor de coagulación que falta en su sangre.

También puede tratarse con otros medicamentos, en particular emicizumab, desmopresina y ácido tranexámico.

La hemofilia se trata de 2 maneras principales:

  • Si tiene una hemofilia grave, normalmente necesitará inyecciones hasta 3 veces por semana para prevenir las hemorragias (tratamiento preventivo o profiláctico). Por lo general, puede ponerse estas inyecciones usted mismo en casa.
  • Si tiene una hemofilia leve o moderada, normalmente solo necesitará tratamiento para detener o reducir la hemorragia una vez que ha comenzado (tratamiento a demanda). Es posible que también necesite tratamiento antes de una intervención quirúrgica o de un tratamiento dental.

Algunas personas desarrollan anticuerpos contra el factor de coagulación, llamados inhibidores, que hacen que este tratamiento sea menos eficaz. Si esto ocurre, el médico hematólogo que le trata colaborará con usted para encontrar un tratamiento más adecuado.

El factor de coagulación que se utiliza hoy en día para tratar la hemofilia es muy seguro. Una gran parte es sintético y no presenta ningún riesgo de infección. Cuando se obtiene a partir de sangre donada, se analiza y se trata para que sea lo más seguro posible, y el riesgo de contraer una infección a partir de él es muy bajo.

Controlar la hemorragia por usted mismo

El médico hematólogo que le trata normalmente le mostrará cómo tratar la hemorragia usted mismo en casa, con inyecciones de factor de coagulación u otros medicamentos.

Si puede, trate cualquier hemorragia, incluidas las hemorragias en las articulaciones o los músculos, lo antes posible. Esto reducirá el dolor, el tiempo de recuperación y el riesgo de lesiones permanentes.

Cuando se recupere después de una hemorragia articular o muscular, la protección de la zona, el reposo, la aplicación de hielo, la compresión y la elevación del miembro (como en los esguinces) pueden ayudarle a recuperarse.

Para la mayoría de las hemorragias, también necesitará ayuda médica.

Vivir con la enfermedad

La hemofilia es diferente para cada persona.

Para la mayoría de las personas, el tratamiento reduce considerablemente el impacto en la vida diaria. Con tratamiento, las personas hemofílicas suelen tener una esperanza de vida normal.

Pero algunas personas pueden tener complicaciones, en particular:

  • lesiones articulares, que a veces requieren una sustitución de la articulación
  • un síndrome compartimental
  • hemorragias graves, especialmente después de una intervención quirúrgica o un accidente

El tratamiento reduce el riesgo de complicaciones.

Cuándo consultar a un médico

Recomendación no urgente: consulte a su médico de familia si:

  • usted o su hijo presentan síntomas de hemofilia
  • está embarazada o tiene previsto un embarazo y una persona de su familia o de la de su pareja tiene hemofilia

Recomendación urgente: contacte inmediatamente con el hematólogo que le atiende si:

Usted o su hijo tienen hemofilia y:

  • siente dolor, hinchazón, hormigueo o entumecimiento en una articulación o un músculo; puede ser un signo de sangrado
  • tiene sangre en la orina; esta puede ser de color rosa intenso, rojo o marrón oscuro
  • está preocupado/a ante cualquier sangrado
  • sangra y no tiene medicamentos para tratar el sangrado

Si es posible, trate inmediatamente cualquier sangrado con sus medicamentos habituales antes de contactar con el médico.

Llame al 112 o acuda a urgencias si:

Usted o su hijo tienen hemofilia y:

  • ha recibido un golpe en la cabeza
  • tiene una herida grave, como un corte profundo, en cualquier otra parte del cuerpo
  • tiene sangre en las heces o sus heces son de color rojo oscuro o negras
  • vomita sangre o expulsa sangre al toser
  • tiene un dolor de cabeza repentino e intenso, acompañado de confusión, sensibilidad a la luz o náuseas y vómitos; puede ser un signo de sangrado en el cerebro

Si es posible, trate inmediatamente cualquier sangrado con sus medicamentos habituales antes de acudir a urgencias.

Después de llamar al 112, avise al hematólogo que le atiende para que pueda apoyar su tratamiento en el hospital.

No conduzca hasta urgencias. Pida a alguien que le lleve o llame al 112 y solicite una ambulancia.

Lleve consigo todos los medicamentos que toma.

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