Leucemia mieloide crónica
Actualizado: · Código CIE-10: C92.1
Acerca de la enfermedad
La leucemia mieloide crónica (LMC) es un tipo de cáncer de la sangre y de la médula ósea que generalmente evoluciona lentamente. Los síntomas pueden incluir cansancio, sangrados o hematomas fáciles, palidez, infecciones frecuentes, ganglios linfáticos inflamados, dolores óseos, pérdida de peso, sudores nocturnos y dolores de cabeza. El tratamiento principal se basa en medicamentos dirigidos llamados inhibidores de la tirosina cinasa y, a veces, es necesaria una quimioterapia o un trasplante de células madre.
Síntomas
Los síntomas de la leucemia mieloide crónica (LMC) no siempre son evidentes y pueden parecerse a los de otras afecciones.
Es posible que no tenga ningún síntoma en las fases iniciales.
Si tiene síntomas, pueden incluir:
- sensación de cansancio o debilidad
- sangrados o moratones fáciles o sin motivo
- palidez más marcada de lo habitual – en una piel morena o negra, puede ser más fácil de observar en las palmas o en el interior de los párpados
- enfermedades frecuentes o recuperación más lenta de lo habitual después de una enfermedad
- ganglios linfáticos inflamados, generalmente en el cuello, las axilas y la ingle
- dolor y sensibilidad en los huesos
- pérdida de apetito o pérdida de peso sin quererlo
- vientre hinchado – el abdomen puede doler, resultar molesto o notarse lleno
- sudores nocturnos
- dolores de cabeza
Los síntomas menos frecuentes incluyen:
- visión borrosa
- articulaciones inflamadas o dolorosas
- erecciones dolorosas (priapismo) o erecciones que no desaparecen
Causas y factores de riesgo
La leucemia mieloide crónica (LMC) es poco frecuente. Su causa no siempre se identifica con claridad.
Cualquier persona puede desarrollar esta enfermedad, pero es más probable que aparezca si tiene 65 años o más.
Diagnóstico y pruebas
Qué ocurre durante la consulta con el médico de familia
En general, el médico de familia le examinará. Esto puede incluir un examen de la piel en busca de hematomas y la exploración de cualquier zona inflamada o dolorosa.
También puede pedirle un análisis de sangre.
Puede derivarle para pruebas complementarias o a un especialista en el hospital.
Las principales pruebas para la leucemia mieloide crónica
Si su médico de familia le deriva a un especialista (hematólogo), es posible que necesite algunas pruebas para comprobar si se trata de una leucemia mieloide crónica (LMC).
Las pruebas pueden incluir:
- análisis de sangre
- la extracción de una pequeña muestra de médula ósea con una aguja (biopsia), para comprobar la presencia de un cáncer
Si se realiza una biopsia de médula ósea, generalmente se le administrará un anestésico local para que no sienta ningún dolor. También se le puede administrar un medicamento para ayudarle a relajarse (sedación).
Obtención de los resultados
Pueden pasar varias semanas antes de que reciba los resultados de sus pruebas.
Intente no preocuparse si los resultados tardan en llegar. Esto no significa necesariamente que algo vaya mal.
Puede preguntar en el hospital o a su médico de familia si está preocupado/a. Deberían poder indicarle cuándo recibirá los resultados.
Cuando reciba los resultados de las pruebas, un especialista le explicará qué significan y qué ocurrirá después.
Si le comunican que tiene una LMC
Enterarse de que tiene una LMC puede ser impactante. Es posible que se sienta ansioso/a por lo que va a ocurrir después.
Un equipo de especialistas le atenderá durante todo el diagnóstico, el tratamiento y posteriormente.
El hematólogo será su principal interlocutor durante y después del tratamiento.
Si tiene preguntas, el hematólogo podrá ayudarle.
Próximos pasos
Si le han informado de que tiene una LMC, generalmente necesitará pruebas complementarias.
Las pruebas pueden incluir:
- pruebas genéticas en muestras de sangre y de médula ósea
- una ecografía
El equipo de especialistas utiliza los resultados para determinar en qué fase se encuentra su LMC (esto se denomina estadificación).
Existen 3 fases de LMC:
- la fase crónica
- la fase acelerada
- la fase blástica
El equipo hablará con usted sobre las opciones y decidirá el mejor plan de tratamiento en función de la fase de la LMC.
Pruebas y exploraciones
La ecografía · La biopsia · Los análisis de sangre · La prueba genética BCR-ABL1
Ecografía
Por qué se realiza una ecografía
Se le puede derivar para una ecografía con el fin de:
- explorar los síntomas que ha tenido, como un dolor o un bulto
- vigilar una afección, como un problema de tiroides
- ayudar a un profesional sanitario a ver el interior de su cuerpo durante una intervención, como la inyección de un corticoide en una articulación
- comprobar el desarrollo del bebé durante el embarazo
Preparación para una ecografía
El hospital o la clínica deberían indicarle si debe hacer algo antes de realizar una ecografía.
Por ejemplo, poco antes de la prueba, puede ser necesario:
- beber unos vasos de agua, sin ir al baño, para tener la vejiga llena
- quitarse las joyas o los piercings de la zona examinada
Indique al médico que realiza la ecografía si desea que otra persona esté en la sala con usted (un acompañante). Puede ser una persona de su entorno o un miembro del personal.
Obtención de los resultados de la ecografía
Es posible que reciba los resultados de la ecografía al final de la cita o que tarden varias semanas, según el motivo por el que se haya realizado la prueba.
El resultado se enviará al médico que le solicitó la ecografía. Es posible que necesite una cita de seguimiento con su médico para comentar los resultados.
A veces, pueden ser necesarias otras pruebas, según el motivo por el que se haya realizado la ecografía.
Hable con un profesional sanitario si tiene preguntas sobre los resultados o si no los comprende.
Efectos secundarios de las ecografías
Las ondas sonoras utilizadas en las ecografías son seguras. Las ecografías no utilizan radiaciones, a diferencia de las radiografías o los escáneres.
La sonda utilizada para una ecografía externa no suele provocar dolor cuando se desplaza sobre la piel. Pero puede resultar incómoda si se presiona sobre una zona ya dolorosa, como una articulación inflamada.
Las sondas internas pueden resultar incómodas cuando se introducen en el cuerpo o se mueven durante la prueba. Indique al médico que realiza la ecografía si siente dolor y le ayudará a sentirse más cómodo.
Biopsia
Por qué se realiza una biopsia
Existen varias razones por las que podría necesitar una biopsia.
Una biopsia puede utilizarse:
- para determinar la causa de sus síntomas
- como prueba de control después de un análisis de sangre o una prueba de imagen
- para vigilar una afección de larga duración
En general, su médico de familia o un especialista le derivará para una biopsia.
A veces, una biopsia se realiza como parte de una intervención como una endoscopia o una operación.
Preparación para la biopsia
El médico o el especialista deberían indicarle si debe hacer algo antes de la biopsia. También puede hacerle todas las preguntas o comentarle sus dudas.
Por ejemplo, puede ser necesario dejar de tomar ciertos medicamentos durante un breve periodo antes de la biopsia.
Si está prevista una anestesia general (es decir, que dormirá durante la intervención), es importante no comer ni beber antes.
Cómo se realiza una biopsia
Una biopsia se realiza generalmente en el hospital.
Consiste en extraer una muestra de células o de tejido. La forma en que se realiza depende de la parte del cuerpo de donde se extrae la muestra.
En general, se le administrará un anestésico local para insensibilizar la zona. Esto significa que estará despierto/a, pero no sentirá ningún dolor. También se le podrá administrar un medicamento para ayudarle a relajarse (sedación).
Algunas biopsias se realizan con anestesia general, lo que significa que dormirá durante la intervención.
Una biopsia puede realizarse mediante:
- extirpación total o parcial de la zona afectada
- uso de una aguja para extraer una muestra de células o tejido de la zona afectada, por ejemplo, de un órgano o de debajo de la piel
- uso de un tubo largo y fino con una pequeña cámara en su interior (endoscopio)
La duración de la intervención depende del tipo de biopsia. Algunas duran menos de 30 minutos, mientras que otras pueden durar más. Después, las muestras se envían a un laboratorio para su análisis.
Después de la biopsia
En general, puede volver a casa el mismo día después de una biopsia.
Si tiene puntos de sutura o un apósito, el equipo médico le explicará cómo cuidar la herida en casa. También le dará consejos sobre la toma de analgésicos, como el paracetamol.
Si ha recibido una sedación (medicamentos para relajarse) o una anestesia general (cuando está dormido/a durante la intervención), puede ser necesario vigilarle durante un tiempo antes de volver a casa.
Un médico o una enfermera le indicará cómo y cuándo recibirá los resultados.
Posibles complicaciones de una biopsia
La biopsia es un procedimiento habitual y muy seguro.
Es posible sentir dolor o molestias después de la intervención; tomar analgésicos como el paracetamol puede ser útil.
A veces, puede aparecer una infección en el lugar de la biopsia.
Si la biopsia se ha realizado en el útero o en el cuello del útero, es posible tener calambres o ligeros sangrados vaginales.
En algunos tipos de biopsia, también puede existir riesgo de hemorragia interna. En ese caso, el equipo médico le indicará los signos a los que debe estar atento/a y cómo actuar.
Recomendación urgente: contacte inmediatamente con el equipo médico si:
- tiene dolor después de la biopsia y los analgésicos no han sido eficaces o el dolor empeora
- tiene fiebre (temperatura elevada)
- sale sangre o líquido del lugar de la biopsia
- la zona donde se realizó la biopsia está hinchada o enrojecida; el enrojecimiento puede ser más difícil de ver en piel morena o negra
Obtención de los resultados de la biopsia
Después de una biopsia, pueden pasar varias semanas o más hasta recibir los resultados.
Los tiempos de espera varían según los hospitales y también pueden depender del motivo por el que necesitó una biopsia.
Puede ser necesario programar una cita de seguimiento para comentar los resultados. Un médico o una enfermera debería hablarle de los resultados y explicarle los siguientes pasos.
A veces, puede ser necesaria otra biopsia u otras pruebas.
Análisis de sangre
Por qué se hace un análisis de sangre
Existen muchas razones por las que podría necesitar un análisis de sangre.
Un análisis de sangre puede realizarse para:
- comprobar su estado de salud general
- determinar si sus síntomas están causados por ciertas afecciones
- determinar si tiene un riesgo más alto de desarrollar una afección
- evaluar la eficacia del tratamiento o del manejo de una afección
Preparación para un análisis de sangre
Su médico de familia, la enfermera o el especialista debería indicarle si debe hacer algo para prepararse para un análisis de sangre.
Por ejemplo, poco antes de algunas pruebas, puede ser necesario:
- no comer ni beber nada excepto agua (estar en ayunas)
- dejar de tomar ciertos medicamentos, como los que ayudan a prevenir la formación de coágulos sanguíneos (anticoagulantes)
Qué ocurre durante un análisis de sangre
Un análisis de sangre se realiza generalmente en el laboratorio o en el hospital. La prueba suele durar unos 10 minutos.
Un profesional sanitario le extraerá una pequeña cantidad de sangre, generalmente del pliegue del codo, con una aguja. A veces, la sangre puede extraerse de la muñeca o del dedo (prueba por punción en el dedo).
Es posible que primero se coloque una banda elástica (torniquete) alrededor del brazo. Esto facilita la extracción de sangre.
Sentirá un ligero pinchazo cuando la aguja entre, lo que puede ser un poco molesto. La sangre se recogerá en un tubo pequeño, que se enviará al laboratorio para su análisis.
Después de la prueba, generalmente se le dará un poco de algodón o un apósito para cubrir el lugar de la punción.
Puede aparecer un hematoma o un bulto en el lugar donde se extrajo la sangre, pero debería desaparecer al cabo de unos días.
Si tiene miedo a las agujas
Dígale al profesional sanitario que realiza el análisis de sangre si tiene miedo a las agujas. Podrá ayudarle a sentirse más cómodo durante la prueba.
También puede ir acompañado/a al análisis de sangre para sentirse apoyado/a.
Obtención de los resultados de los análisis de sangre
En general, recibirá los resultados de los análisis de sangre en unos días, a veces en unas semanas.
Su médico de familia, la enfermera o el especialista debería comentar con usted los resultados y explicarle los siguientes pasos.
Si los resultados no muestran nada, puede que no sea necesario hacer nada más. A veces, pueden ser necesarias otras pruebas, según el motivo por el que se hizo el análisis de sangre.
Los resultados de los análisis de sangre pueden ser complejos. Pida hablar con un profesional sanitario si tiene preguntas sobre los resultados o si no los entiende.
Test genético BCR-ABL1
¿Qué es el test genético BCR-ABL1?
Un test genético BCR-ABL1 utiliza una muestra de sangre o de médula ósea para buscar un gen anormal llamado BCR-ABL1. Este gen anormal se encuentra en algunos tipos de cáncer de la sangre, como la leucemia mieloide crónica (LMC).
Los genes son partes del ADN de sus células que hereda de sus padres. Hereda dos copias de cada gen, una de cada progenitor. Los genes contienen información que controla su aspecto y el funcionamiento de su cuerpo. También proporcionan instrucciones para que las células produzcan proteínas, que el cuerpo necesita para funcionar correctamente.
No obstante, algunas modificaciones de los genes, incluidos genes anormales, pueden producirse a lo largo de la vida. Se denominan modificaciones genéticas adquiridas. Pueden aparecer si las células cometen un error al dividirse para formar nuevas células o si su ADN resulta dañado por la exposición a sustancias cancerígenas. A veces, la causa es desconocida. Las modificaciones suelen producirse únicamente en ciertos tipos de células. Las modificaciones de los genes también se denominan mutaciones o variantes.
El gen BCR-ABL1 es un ejemplo de modificación genética adquirida. Esto significa que no lo hereda de sus padres y que no puede transmitirlo a sus hijos. Se forma cuando un fragmento de un cromosoma (el cromosoma 9) se rompe y se fusiona con otro (el cromosoma 22). Los cromosomas son pequeños «paquetes» presentes en sus células que contienen los genes. Normalmente, nace con un conjunto de 46 cromosomas en cada célula. Los cromosomas se agrupan en 23 pares. Cada par tiene dos cromosomas, uno heredado de cada progenitor.
El cromosoma 9 contiene el gen ABL1. El cromosoma 22 contiene el gen BCR. Así, cuando un fragmento del cromosoma 9 se rompe y se fusiona con el cromosoma 22, una parte del gen ABL1 se fusiona con el gen BCR, creando BCR-ABL1. El cromosoma 22 modificado se denomina «cromosoma Filadelfia», por la ciudad donde los investigadores lo descubrieron.
El gen anormal BCR-ABL1 contiene las instrucciones de una proteína anormal llamada proteína BCR-ABL1. Esta proteína es demasiado activa y empuja a las células de la médula ósea a producir un gran número de glóbulos blancos anormales. Estas células crecen y se dividen de forma excesiva. Cuando esto ocurre, pueden acumularse en la sangre y la médula ósea y desplazar a las células sanguíneas sanas, provocando una leucemia.
Su médico puede utilizar diferentes tipos de pruebas BCR-ABL1 para comprobar si es portador del gen anormal BCR-ABL1. Estas pruebas analizan la sangre o la médula ósea e incluyen:
- Pruebas moleculares, como las pruebas PCR. Pueden buscar el material genético producido por el gen BCR-ABL1 en una muestra de sangre o de médula ósea. A veces se denominan pruebas cuantitativas, porque pueden medir la cantidad de material del gen BCR-ABL1 presente en la sangre o la médula ósea.
- Análisis de los cromosomas. Esta prueba puede buscar el cromosoma Filadelfia.
- Prueba FISH (hibridación in situ con fluorescencia). Esta prueba busca modificaciones específicas en los cromosomas o los genes, incluida la modificación que forma BCR-ABL1.
Otros nombres: BCR-ABL, fusión BCR-ABL, cromosoma Filadelfia, leucemia linfoblástica aguda de células B (LLA-B), leucemia mieloide crónica (LMC), t(9;22), detección del transcrito BCR-ABL1 por RT-PCR, detección cuantitativa de la translocación BCR-ABL1 por RT-PCR
¿Para qué se utiliza?
La prueba genética BCR-ABL1 se utiliza con mayor frecuencia junto con otras pruebas para ayudar a diagnosticar dos tipos específicos de cáncer de la sangre:
- Leucemia mieloide crónica (LMC)
- Leucemia linfoblástica aguda Filadelfia positiva (LLA Ph+), un tipo de leucemia linfoblástica aguda que presenta el cromosoma Filadelfia
En raras ocasiones, BCR-ABL1 se encuentra en la leucemia mieloide aguda (LMA). La prueba BCR-ABL1 puede utilizarse junto con otras pruebas para ayudar a diagnosticar este tipo de LMA.
La prueba BCR-ABL1 también puede utilizarse para ayudar a planificar el tratamiento. Por ejemplo, las personas con un cáncer de la sangre portador del gen BCR-ABL1 pueden tratarse con medicamentos llamados inhibidores de la tirosina cinasa (ITC). Estos medicamentos son un tipo de terapia dirigida. La terapia dirigida utiliza medicamentos u otras sustancias que atacan principalmente a las células cancerosas específicas y causan menos daño a las células normales que la quimioterapia o la radioterapia anticancerosa.
Las pruebas cuantitativas (o moleculares) BCR-ABL1 también se utilizan para controlar el tratamiento. Como estas pruebas miden la cantidad de material genético producido por el gen BCR-ABL1, su médico puede comparar los resultados a lo largo del tiempo para:
- ver si el tratamiento del cáncer funciona;
- comprobar los signos que indican que la leucemia ya no responde al tratamiento como se esperaba;
- comprobar los signos que indican que la leucemia ha reaparecido.
En algunos casos, pruebas BCR-ABL1 adicionales pueden buscar otras modificaciones que podrían hacer que ciertos medicamentos sean menos eficaces. Los resultados pueden ayudar a su médico a decidir si debe modificarse el tratamiento.
¿Por qué necesito una prueba genética BCR-ABL1?
Podría necesitar una prueba genética BCR-ABL1 si su médico cree que podría tener un tipo de leucemia que implica el gen BCR-ABL1. Por ejemplo, su médico puede buscar el gen BCR-ABL1 si su hemograma completo muestra un número anormalmente elevado de glóbulos blancos.
Algunas personas con leucemia mieloide crónica (LMC) no presentan ningún síntoma cuando se descubre la enfermedad por primera vez. Si tiene síntomas, pueden incluir:
- Cansancio
- Fiebre
- Pérdida de peso sin causa conocida
- Sudores nocturnos (transpiración abundante durante el sueño)
- Dolores óseos
- Dolor o sensación de plenitud bajo las costillas, en el lado izquierdo
- Inflamaciones indoloras en las axilas, la ingle, el cuello o el abdomen
Si las pruebas ya han mostrado que tiene un tipo de leucemia que implica el gen BCR-ABL1, podría necesitar pruebas BCR-ABL1 adicionales, para que su médico pueda:
- Tomar decisiones sobre el tratamiento
- Ver en qué medida funciona el tratamiento (si el tratamiento es eficaz, el número de células portadoras del gen BCR-ABL1 disminuirá)
- Controlar su estado de salud después del tratamiento, para comprobar si el cáncer de la sangre reaparece
¿Qué ocurre durante una prueba genética BCR-ABL1?
Una prueba genética BCR-ABL1 utiliza generalmente una muestra de sangre o de médula ósea.
En caso de análisis de sangre, un profesional sanitario extraerá una muestra de sangre de una vena del brazo, con una aguja fina. Tras insertar la aguja, se recogerá una pequeña cantidad de sangre en un tubo o frasco de extracción. Podrá sentir un ligero pinchazo cuando la aguja entra o sale. Por lo general, el procedimiento dura menos de cinco minutos.
Si se somete a un examen de la médula ósea, un profesional sanitario generalmente extrae una muestra de la parte posterior del hueso de la cadera. Se le administrará una inyección de un medicamento para anestesiar la zona. También se le podrá administrar un medicamento para ayudarle a relajarse o a dormir.
Un examen de la médula ósea consta de dos etapas, que generalmente se realizan una después de otra:
- Para el aspirado de médula ósea, el profesional sanitario introduce una aguja fina en el hueso y extrae una muestra de líquido de la médula ósea con una jeringa acoplada a la aguja.
- Para la biopsia de médula ósea, el profesional sanitario introduce una aguja hueca en el hueso y la hace girar para extraer un pequeño fragmento de tejido de la médula ósea. Es posible que sienta cierta presión o un dolor breve durante la extracción de la muestra.
La intervención solo dura unos minutos. Después, la zona se cubrirá con un apósito. Permanecerá tumbado/a unos 15 minutos para asegurarse de que el sangrado se ha detenido. Puede ser necesario permanecer más tiempo si ha recibido medicamentos para relajarse o dormir.
¿Debo hacer algo para prepararme para la prueba?
En general, no se necesita ninguna preparación especial para un análisis de sangre.
Si debe someterse a un examen de la médula ósea, su médico le indicará si debe permanecer en ayunas (no comer ni beber nada) unas horas antes de la intervención.
¿Estas pruebas conllevan algún riesgo?
El riesgo de un análisis de sangre es muy bajo. Es posible que sienta un ligero dolor o que aparezca un hematoma en el lugar donde se introdujo la aguja, pero la mayoría de los síntomas desaparecen rápidamente.
Después de un examen de la médula ósea, es posible que sienta rigidez o dolor en la zona donde se extrajo la muestra. Esto suele desaparecer en unos días. Si necesita aliviar el dolor, consulte a su médico.
¿Qué significan los resultados?
Si se ha realizado un test genético BCR-ABL1 para diagnosticar un cáncer de la sangre, su médico analizará los resultados comparándolos con los resultados de otras pruebas.
Si se detecta BCR-ABL1, puede ser un signo de que tiene un cáncer de la sangre que implica esta alteración genética. La mayoría de las personas con leucemia mieloide crónica (LMC) presentan BCR-ABL1. También se detecta en la leucemia linfoblástica aguda con cromosoma Filadelfia positivo (LLA Ph+) y, raramente, en algunos otros tipos de cáncer de la sangre.
Si no se detecta BCR-ABL1, la LMC es menos probable. Pero, en raros casos, un test puede no detectar una forma menos frecuente de BCR-ABL1. Su médico analizará los resultados teniendo en cuenta sus síntomas y los resultados de otras pruebas.
Si se ha realizado un test genético BCR-ABL1 para comprobar si el tratamiento contra el cáncer funciona, su médico comparará los resultados con los resultados anteriores para observar los cambios a lo largo del tiempo. En general:
- Si la cantidad de BCR-ABL1 en su muestra disminuye, generalmente significa que la leucemia está respondiendo al tratamiento. Los resultados también pueden describir en qué medida ha disminuido la cantidad de BCR-ABL1.
- Si la cantidad de BCR-ABL1 en su muestra aumenta, puede ser un signo de que la leucemia no está respondiendo al tratamiento como se esperaba o de que ha reaparecido. Su médico podrá recomendar otro test BCR-ABL1 u otras pruebas antes de decidir si debe modificarse el tratamiento.
Algunos laboratorios pueden utilizar métodos de prueba diferentes, especialmente si deben recurrir a pruebas más especializadas para buscar tipos menos frecuentes de BCR-ABL1. Por lo tanto, es importante que las pruebas se realicen de la misma manera y, en general, en el mismo laboratorio. Si tiene preguntas sobre cómo se comparan los resultados, consulte a su médico.
Si el test no detecta BCR-ABL1, no significa necesariamente que no queden células leucémicas. La cantidad de BCR-ABL1 puede ser demasiado baja para ser detectada por el test.
La manera en que se comunican los resultados depende del test que se haya realizado. Pida a su médico que le explique qué significan los resultados de las pruebas para su salud y su tratamiento.
Los valores normales varían de un laboratorio a otro; los resultados se interpretan con el médico.
Tratamiento
Principales tratamientos de la leucemia mieloide crónica
La leucemia mieloide crónica (LMC) suele evolucionar muy lentamente. Es posible que no necesite un tratamiento inmediato.
El tratamiento dependerá de los siguientes factores:
- la fase (o el estadio) de su LMC,
- su edad,
- su estado de salud general
Generalmente incluye medicamentos anticancerosos dirigidos. También se le puede proponer quimioterapia o un trasplante de células madre.
También se le propondrán tratamientos destinados a prevenir y controlar los síntomas (llamados tratamientos de apoyo).
El equipo de especialistas que le atiende va a:
- explicarle los tratamientos, sus beneficios y sus efectos secundarios;
- colaborar con usted para establecer un plan de tratamiento;
- ayudarle a controlar cualquier efecto secundario
Se le harán controles periódicos durante y después de cualquier tratamiento. También se le pueden realizar pruebas y pruebas de imagen.
Si presenta síntomas o efectos secundarios que le preocupen, coméntelos con sus especialistas. No es necesario esperar al siguiente control.
Medicamentos dirigidos
Los medicamentos dirigidos tienen como objetivo detener el crecimiento del cáncer.
El tratamiento principal de la LMC se basa en medicamentos dirigidos llamados inhibidores de la tirosina cinasa (ITC).
Existen varios tipos de ITC. Si presenta efectos adversos con un ITC concreto o si las pruebas muestran que no funciona, el especialista puede recomendarle otro.
Quimioterapia
La quimioterapia utiliza medicamentos para destruir las células cancerosas.
Algunas personas con LMC necesitan quimioterapia.
Puede necesitar quimioterapia:
- para controlar sus síntomas
- antes de un trasplante de células madre
- si la LMC está en fase aguda (blástica)
Trasplante de células madre
Un trasplante de células madre sustituye las células sanguíneas dañadas por células sanas.
Puede necesitar un trasplante de células madre para tratar la LMC si:
- los medicamentos dirigidos contra el cáncer ya no son suficientes para controlar su cáncer;
- su cáncer está en fase aguda (blástica) o en fase acelerada.
Tratamientos de apoyo
Puede necesitar un tratamiento para aliviar los síntomas causados por la LMC o por los medicamentos anticancerosos y la quimioterapia.
Los tratamientos de apoyo pueden incluir:
- medicamentos como antibióticos para tratar las infecciones;
- transfusiones de sangre;
- vacunas para protegerle contra enfermedades como la gripe y la COVID-19.
Cuándo consultar a un médico
Recomendación no urgente: consulte a su médico de familia si:
- presenta síntomas de leucemia mieloide crónica
Llame al 112 o acuda a urgencias si:
- tiene una erección que dura más de 2 horas
Una erección que dura tanto tiempo debe tratarse en el hospital lo antes posible para evitar lesiones permanentes del pene.
Medicamentos autorizados en España para esta enfermedad
Agrupados por clase terapéutica (código ATC). Es su médico quien decide qué medicamento es adecuado para usted; lea el prospecto antes de usarlo.
Lista verificada con las fichas técnicas de la AEMPS y la EMA (noviembre 2026): solo aparecen los medicamentos autorizados en España cuya indicación terapéutica nombra esta enfermedad.
Inhibidores de proteína-cinasa · ATC L01E · 59
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Antimetabolitos · ATC L01B · 3
Quimioterápicos que detienen la multiplicación de las células cancerosas.
Citarabina — 3 productos 2 con receta
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Otros medicamentos contra el cáncer, con mecanismos diferentes.
Hidroxicarbamida — 1 producto con receta
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Fuentes: NHS (Open Government Licence v3.0), MedlinePlus (NLM).