Agorafobia

Actualizado: · Código CIE-10: F40.0

Síntomas

Síntomas físicos

Los síntomas físicos de la agorafobia suelen aparecer solo cuando usted se encuentra en una situación o un entorno que le provoca ansiedad.

Sin embargo, muchas personas con agorafobia rara vez presentan síntomas físicos, ya que evitan deliberadamente las situaciones que provocan su ansiedad.

Los síntomas físicos de la agorafobia pueden parecerse a los de una crisis de pánico y pueden incluir:

  • latidos rápidos del corazón
  • respiración rápida (hiperventilación)
  • sensación de calor y sudores
  • náuseas
  • dolores torácicos
  • dificultades para tragar (disfagia)
  • diarrea
  • temblores
  • mareos
  • zumbidos de oídos (acúfenos)
  • sensación de desmayo

Síntomas cognitivos

Los síntomas cognitivos de la agorafobia son sentimientos o pensamientos que pueden estar, pero no siempre están, relacionados con los síntomas físicos.

Los síntomas cognitivos pueden incluir el miedo a que:

  • una crisis de pánico le haga parecer ridículo/a o le haga sentirse incómodo/a delante de los demás
  • una crisis de pánico ponga en peligro su vida; por ejemplo, puede temer que su corazón se detenga o que no pueda respirar más
  • no pueda escapar de un lugar o de una situación si tuviera una crisis de pánico
  • pierda la razón
  • pierda el control en público
  • tiemble y se sonroje delante de la gente
  • la gente le mire fijamente

También existen síntomas psicológicos que no están relacionados con las crisis de pánico, tales como:

  • la sensación de no poder funcionar o sobrevivir sin la ayuda de los demás
  • el miedo a quedarse solo/a en casa (monofobia)
  • una sensación general de ansiedad o de miedo

Síntomas conductuales

Los síntomas conductuales de la agorafobia comprenden:

  • la evitación de situaciones que podrían provocar crisis de pánico, como los lugares concurridos, el transporte público y las colas
  • el hecho de estar confinado/a en casa: la incapacidad de salir del domicilio durante periodos largos
  • la necesidad de ir acompañado/a por una persona de confianza a dondequiera que vaya
  • el hecho de evitar alejarse de su casa

Algunas personas consiguen obligarse a afrontar situaciones incómodas, pero sienten un miedo y una ansiedad considerables durante ese tiempo.

Causas y factores de riesgo

¿Cuáles son las causas de la agorafobia?

La agorafobia puede desarrollarse como una complicación del trastorno de pánico, un trastorno de ansiedad que implica ataques de pánico y momentos de miedo intenso. Puede aparecer por la asociación de los ataques de pánico con los lugares o las situaciones donde se produjeron y, posteriormente, por la evitación de estos.

No todas las personas con agorafobia tienen antecedentes de ataques de pánico. En estos casos, su miedo puede estar relacionado con problemas como el miedo a la delincuencia, al terrorismo, a la enfermedad o a verse implicado/a en un accidente.

Trastorno de pánico

Como ocurre con muchos trastornos de salud mental, la causa exacta del trastorno de pánico no se comprende del todo.

Sin embargo, la mayoría de los expertos consideran que podría estar implicada una combinación de factores biológicos y psicológicos.

La respuesta de «lucha o huida»

El trastorno de pánico está estrechamente asociado a la respuesta natural de su cuerpo de «lucha o huida», su forma de protegerle de las situaciones estresantes y peligrosas.

La ansiedad y el miedo hacen que su cuerpo libere hormonas, como la adrenalina, y que aumenten su respiración y su ritmo cardíaco. Es la forma natural que tiene el cuerpo de prepararse para una situación peligrosa o estresante.

En las personas con trastorno de pánico, se considera que la respuesta de lucha o huida es más intensa, lo que conduce a un ataque de pánico.

Factores psicológicos

Los factores psicológicos que aumentan su riesgo de desarrollar agorafobia incluyen:

  • una experiencia traumática en la infancia, como la muerte de un progenitor o un abuso sexual
  • atravesar un acontecimiento estresante, como un duelo, un divorcio o la pérdida del empleo
  • antecedentes de enfermedades mentales, como depresión, anorexia nerviosa o bulimia
  • un trastorno relacionado con el consumo de alcohol o de drogas
  • estar en una relación infeliz o en una relación en la que la pareja es muy controladora

Agorafobia sin trastorno de pánico

A veces, una persona puede desarrollar síntomas de agorafobia aunque no tenga antecedentes de trastorno de pánico o de ataques de pánico.

Este tipo de agorafobia puede desencadenarse por una serie de miedos irracionales diferentes (fobias), como el miedo:

  • a ser víctima de un delito violento o de un atentado terrorista si sale de casa
  • a contraer una enfermedad grave si visita lugares concurridos
  • a hacer algo por error que le haga pasar vergüenza o le humille delante de los demás

Diagnóstico y pruebas

Diagnóstico de la agorafobia

Consulte a su médico de familia si cree que padece agorafobia.

Su médico de familia le pedirá que describa sus síntomas, su frecuencia y las situaciones en las que aparecen. Es muy importante que le cuente cómo se ha sentido y cómo le afectan los síntomas.

Su médico de familia puede hacerle las siguientes preguntas:

  • ¿Le resulta estresante salir de casa?
  • ¿Hay ciertos lugares o situaciones que debe evitar?
  • ¿Tiene estrategias de evitación que le ayudan a afrontar los síntomas, como depender de otras personas para hacer la compra por usted?

A veces puede resultar difícil hablar de sus sentimientos, de sus emociones y de su vida personal, pero intente no sentirse ansioso/a ni avergonzado/a. Su médico de familia necesita saber todo lo posible sobre sus síntomas para establecer el diagnóstico correcto y recomendar el tratamiento más adecuado.

Exploración física

Es posible que su médico de familia quiera realizar una exploración física y, en algunos casos, puede decidir pedir un análisis de sangre para buscar signos de enfermedades físicas que podrían estar causando sus síntomas.

Por ejemplo, una tiroides hiperactiva (hipertiroidismo) a veces puede provocar síntomas parecidos a los de una crisis de pánico.

Al descartar cualquier enfermedad subyacente, su médico de familia podrá establecer el diagnóstico correcto.

Confirmación del diagnóstico

Por lo general, se puede diagnosticar una agorafobia si:

  • se siente ansioso/a cuando se encuentra en un lugar o una situación en la que podría resultarle difícil escapar o recibir ayuda en caso de pánico o de crisis de pánico, por ejemplo en una multitud o en un autobús
  • evita las situaciones descritas anteriormente o las soporta con una ansiedad extrema o con la ayuda de un acompañante
  • ninguna otra enfermedad subyacente puede explicar sus síntomas

En caso de duda sobre el diagnóstico, pueden derivarle a un psiquiatra para una evaluación más detallada.

Pruebas y exploraciones

El análisis de sangre

Análisis de sangre

Por qué se hace un análisis de sangre

Existen muchas razones por las que podría necesitar un análisis de sangre.

Un análisis de sangre puede realizarse para:

  • comprobar su estado de salud general
  • determinar si sus síntomas están causados por ciertas enfermedades
  • determinar si tiene un riesgo más elevado de desarrollar una enfermedad
  • evaluar la eficacia del tratamiento o del manejo de una enfermedad

Preparación para un análisis de sangre

Su médico de familia, el personal de enfermería o el especialista debe indicarle si tiene que hacer algo para prepararse para un análisis de sangre.

Por ejemplo, poco antes de algunas pruebas, puede ser necesario:

  • no comer ni beber nada excepto agua (estar en ayunas)
  • dejar de tomar ciertos medicamentos, como los que ayudan a prevenir los coágulos sanguíneos (anticoagulantes)

Cómo se realiza un análisis de sangre

Un análisis de sangre suele realizarse en un laboratorio de análisis clínicos o en el hospital. La prueba suele durar unos 10 minutos.

Un profesional sanitario extraerá una pequeña cantidad de sangre, generalmente de la parte interior del codo, con una aguja. A veces, la sangre puede extraerse de la muñeca o del dedo (prueba por punción en el dedo).

Es posible que primero le coloquen una goma elástica (torniquete) alrededor del brazo. Esto facilita la extracción de sangre.

Sentirá un ligero pinchazo cuando entre la aguja, lo que puede resultar un poco incómodo. La sangre se recogerá en un pequeño tubo, que se enviará al laboratorio para su análisis.

Después de la prueba, normalmente le darán un poco de algodón o un apósito para cubrir el lugar de la punción.

Es posible que aparezca un moratón o una hinchazón en el lugar donde se extrajo la sangre, pero debería desaparecer al cabo de unos días.

Si tiene miedo a las agujas

Dígale al profesional sanitario que realiza el análisis de sangre si tiene miedo a las agujas. Él puede ayudarle a sentirse más cómodo durante la prueba.

También puede ir acompañado/a de una persona que le apoye durante el análisis de sangre.

Obtención de los resultados del análisis de sangre

Los resultados del análisis de sangre suelen estar disponibles en unos días; para algunas pruebas, puede tardar unas semanas.

Si no tiene noticias al cabo de unas semanas, contacte con la consulta de su médico de familia o del especialista.

Su médico de familia, el personal de enfermería o el especialista debe comentar con usted los resultados y explicarle los siguientes pasos.

Si los resultados no muestran nada, quizá no sea necesario hacer nada más. A veces, pueden ser necesarias otras pruebas, según el motivo por el que se realizó el análisis de sangre.

Los resultados del análisis de sangre pueden ser complejos. Pida hablar con un profesional sanitario si tiene preguntas sobre los resultados o si no los comprende.

Los valores normales difieren de un laboratorio a otro; los resultados se interpretan con el médico.

Tratamiento

Tratamiento de la agorafobia

Los cambios en el estilo de vida pueden ser útiles, en particular la actividad física regular, una alimentación más sana y evitar el alcohol, las drogas y las bebidas que contienen cafeína, como el té, el café y los refrescos de cola.

Las técnicas de autoayuda que pueden ser útiles durante una crisis de pánico consisten, entre otras cosas, en permanecer en el sitio, concentrarse en un objeto visible y no amenazante, y respirar lenta y profundamente.

Si su agorafobia no responde a estos métodos de tratamiento, consulte a su médico de familia.

Se puede recomendar un tratamiento farmacológico si las técnicas de autoayuda y los cambios en el estilo de vida no son suficientes para controlar sus síntomas. En general, se le recetará un tratamiento con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), que también se utilizan para tratar la ansiedad y la depresión.

En los casos graves de agorafobia, el tratamiento farmacológico puede combinarse con otros tipos de tratamiento, como la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia de relajación.

Técnicas de autoayuda y cambios en el estilo de vida

Comprender mejor la agorafobia y su relación con el trastorno de pánico y las crisis de pánico puede ayudarle a controlar mejor sus síntomas.

Por ejemplo, existen técnicas que puede utilizar durante una crisis de pánico para mantener el control de sus emociones.

Al tener más confianza en el control de sus emociones, puede sentirse más seguro/a para afrontar situaciones y entornos que antes le resultaban incómodos.

  • Permanezca en el sitio: intente resistir el impulso de huir a un lugar seguro durante una crisis de pánico; si está conduciendo, deténgase a un lado y aparque en un lugar seguro.
  • Concéntrese: es importante que se concentre en un objeto visible y no amenazante, como el paso del tiempo en un reloj o los productos de un supermercado; recuerde que los pensamientos y sensaciones aterradores son un signo de pánico y acabarán pasando.
  • Respire lenta y profundamente: las sensaciones de pánico y ansiedad pueden empeorar si respira demasiado rápido; intente concentrarse en una respiración lenta y profunda, contando lentamente hasta 3 en cada inspiración y espiración.
  • Afronte su miedo: intente identificar exactamente qué le da miedo y cuestione ese miedo; puede hacerlo recordándose constantemente que lo que le asusta no es real y pasará.
  • Visualización creativa: durante una crisis de pánico, intente resistir el impulso de tener pensamientos negativos y catastrofistas; piense en cambio en un lugar o una situación que le tranquilice, le relaje o le haga sentir cómodo: una vez que tenga esa imagen en la mente, intente concentrar su atención en ella.
  • No luche contra la crisis: intentar luchar contra los síntomas de una crisis de pánico a menudo puede empeorar las cosas; al contrario, tranquilícese aceptando que, aunque pueda resultar molesto y los síntomas puedan ser difíciles de manejar, la crisis no pone en peligro su vida.

Hacer cambios en su estilo de vida también puede ser útil. Por ejemplo, procure:

  • hacer ejercicio físico con regularidad: el ejercicio físico puede ayudar a reducir el estrés y la tensión y mejorar su estado de ánimo
  • tener una alimentación sana: una alimentación sana y equilibrada y un peso adecuado pueden contribuir a mantener su estado de salud general
  • evitar el consumo de drogas y alcohol: pueden proporcionar un alivio a corto plazo, pero a largo plazo pueden empeorar los síntomas
  • evitar las bebidas que contienen cafeína, como el té, el café o los refrescos de cola: la cafeína tiene un efecto estimulante y puede empeorar sus síntomas

Terapias psicológicas

Si sus síntomas no responden a las técnicas de autoayuda y a los cambios en el estilo de vida, su médico de familia puede sugerirle que pruebe una terapia psicológica.

Autoayuda guiada

En la autoayuda guiada, usted sigue un manual o un programa informático basado en la TCC, con el apoyo de un terapeuta.

El terapeuta trabaja con usted para comprender sus problemas y hacer cambios positivos en su vida.

Terapia cognitivo-conductual (TCC)

La terapia cognitivo-conductual (TCC) se basa en la idea de que los pensamientos disfuncionales e irreales provocan un comportamiento negativo.

La TCC pretende romper este círculo vicioso y encontrar nuevas formas de pensar que puedan ayudarle a comportarse de manera más positiva. Por ejemplo, muchas personas con agorafobia tienen el pensamiento irreal de que si tienen una crisis de pánico, esta las matará.

El terapeuta de TCC intentará fomentar una forma de pensar más positiva; por ejemplo, aunque una crisis de pánico puede ser desagradable, no es mortal y pasará.

Este cambio de pensamiento puede conducir a un comportamiento más positivo, en el sentido de que la persona está más dispuesta a afrontar las situaciones que antes le daban miedo.

La TCC suele combinarse con la terapia de exposición. El terapeuta fijará objetivos relativamente modestos al principio del tratamiento, como ir a la tienda cercana a su casa.

A medida que vaya ganando confianza, se pueden fijar objetivos más difíciles, como ir a un gran supermercado o comer en un restaurante lleno de gente.

Una TCC suele constar de 12 a 15 sesiones semanales, y cada sesión dura aproximadamente una hora.

Relajación aplicada

La relajación aplicada se basa en el principio de que las personas que sufren agorafobia y trastorno de pánico asociado han perdido su capacidad para relajarse. Por tanto, el objetivo de la relajación aplicada es enseñarle a relajarse.

Esto se hace mediante una serie de ejercicios destinados a enseñarle a:

  • reconocer los signos y las sensaciones de tensión
  • relajar los músculos para liberar la tensión
  • utilizar estas técnicas en situaciones estresantes o cotidianas para prevenir la sensación de tensión y pánico

Al igual que la TCC, una terapia de relajación aplicada consta de 12 a 15 sesiones semanales, y cada sesión dura aproximadamente una hora.

Tratamiento farmacológico

A veces, el tratamiento farmacológico puede utilizarse como único tratamiento de la agorafobia. En los casos más graves, también puede combinarse con la TCC o la terapia de relajación aplicada.

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)

Si se le recomienda un tratamiento farmacológico, generalmente se le recetará un tratamiento con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).

Los ISRS se desarrollaron inicialmente para tratar la depresión, pero también han demostrado ser eficaces en el tratamiento de otros trastornos del estado de ánimo, como la ansiedad, las sensaciones de pánico y los pensamientos obsesivos.

Un ISRS llamado sertralina suele recomendarse a las personas que sufren agorafobia. Los efectos secundarios asociados a la sertralina incluyen:

  • náuseas
  • disminución del deseo sexual (libido)
  • visión borrosa
  • diarrea o estreñimiento
  • agitación o temblores
  • sudoración excesiva

Estos efectos secundarios deberían mejorar con el tiempo, aunque algunos pueden persistir en ocasiones.

Si la sertralina no logra mejorar sus síntomas, se le podrá recetar otro ISRS o un tipo de medicamento similar conocido como inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN).

La duración durante la cual deberá tomar un ISRS o un IRSN variará en función de su respuesta al tratamiento. Algunas personas pueden necesitar tomar un ISRS durante 6 a 12 meses o más.

Cuando usted y su médico de familia decidan que es apropiado dejar de tomar el ISRS, la dosis se reducirá gradualmente. Nunca debe dejar de tomar el medicamento, salvo que su médico de familia se lo recomiende específicamente.

Pregabalina

Si no puede tomar ISRS o IRSN por razones médicas o si presenta efectos secundarios molestos, se le podrá recomendar otro medicamento llamado pregabalina. Los mareos y la somnolencia son efectos secundarios frecuentes de la pregabalina.

Cuándo consultar a un médico

Hable con su médico de familia si cree que presenta síntomas de agorafobia.

Medicamentos autorizados en España para esta enfermedad

Agrupados por clase terapéutica (código ATC). Es su médico quien decide qué medicamento es adecuado para usted; lea el prospecto antes de usarlo.

Lista verificada con las fichas técnicas de la AEMPS y la EMA (noviembre 2026): solo aparecen los medicamentos autorizados en España cuya indicación terapéutica nombra esta enfermedad.

Antidepresivos · ATC N06A · 271

Antidepresivos: mejoran la depresión y la ansiedad; en la mayoría, el efecto aparece después de varias semanas.

Ansiolíticos · ATC N05B · 3

Ansiolíticos: reducen la ansiedad; algunos crean dependencia y se usan a corto plazo.

Fuentes: NHS (Open Government Licence v3.0).

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